General

«Médicos por la verdad», ¡es que te tienes que reír!

Como muchos españoles, desde que empezó la pandemia allá por marzo he cambiado mis hábitos de entretenimiento. Consumo algo más de Youtube, a veces por evasión, a veces por echarme unas risas (con programas presuntamente serios), por contrastar… y luego, aparte, está «La reunión secreta».

No he visto muchos programas, pero he visto rigor, he visto protagonismo de la ciencia, pocas opiniones con el palillo en la boca y un afán por ser honestos y decir las cosas como son. Además, la calidad de la realización y puesta en escena es tan profesional -o más- que como espacios televisivos en la era del confinamiento. Os recomiendo darle una oportunidad.

Ayer hubo un programa especial sobre un colectivo que se denomina «Médicos por la verdad», que como toda gente que quiere enseñarnos «la verdad» y «lo que no quieren que sepas», esconde unas opiniones y unos razonamientos que dan la misma sensación mental que cuando uno levanta la tapa de una fosa séptica. Cuanto más se acerca uno a la tapa levantada, más huele a mierda.

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General

Miguel Ángel Blanco

El verano de 1997 no iba a ser exactamente como cualquier otro. Yo acababa de terminar el colegio (última generación en hacer EGB completa, hasta 8º) y me esperaba el instituto y estrenar 3º de la ESO en vez de 1º de BUP. En cuestión de meses me tocaría afeitarme. Estaba en la transición -lenta- de niño a hombre. Era maestro en nada e ignorante en todo, pero me acuerdo de los días de Miguel Ángel Blanco. Esa cara es imposible de olvidar.

Pocos días antes había cumplido los 14 años. En mi «pandilla» estaba Jorge, de 13 años, y Jaime, de 12 (todavía). Solíamos juntarnos para jugar a la Megadrive, para hacer excursiones al campo, reírnos con alguna peli en VHS, ver a escondidas algo de Vía Digital (tras descubrir un fallo en el decodificador para saltarnos el control paterno) y echar alguna partida al «Command & Conquer» en un vetusto 486 DX. No teníamos teléfono móvil, ninguno. Eso no fue óbice para conocer la historia de un desconocido concejal de Ermua, población que no sabía situar en el mapa.

Internet existía, pero no la usaba entonces, me enteré por el telediario y creo que por la radio otro tanto. ETA la había vuelto a liar, secuestró a un concejal y amenazaron al Estado: o traían a los presos de ETA al País Vasco o los terroristas matarían al rehén en 48 horas. Mis amigos y yo dimos por sentado que pasaría lo que pasaría, que cumplirían su amenaza, ya que Aznar dijo que no se iba a negociar con terroristas -aunque acabó haciéndolo en el año siguiente-. Solo unos días antes unos policías habían liberado a Ortega Lara del zulo donde ETA le había enterrado vivo. Éramos muy jóvenes, pero no éramos ajenos a todo eso.

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Personal

Lo que el viento se llevó ¿fue la inteligencia, la cultura y el conocimiento?

No sé si os pasa lo mismo, pero todos los días me despierto en una distopía. Cuando era pequeño, antes del año 2000, nos decían que se había erradicado el analfabetismo, que retrocedían las enfermedades y la pobreza, que se terminó la guerra fría, que las telecomunicaciones nos darían un acceso al conocimiento y la información como nunca antes, que colonizaríamos otros planetas o que viviríamos mejor que nuestros padres.

Espera, no te cabrees aún, aunque fuese publicidad engañosa. Cuando crecí un poco más, tuve conocimiento de obras como «1984», en la que una sociedad estaba dirigida por el Gran Hermano y los manipulaba como hormigas. También supe de «Fahrenheit 451», que nos pinta un mundo en el que la posesión de libros es ilegal y vienen unos agentes a quemarlos a domicilio. ¿Y qué me decís de «Un mundo feliz»? Se cribaba a la gente desde su nacimiento en categorías socioeconómicas e intelectuales.

Si has leído algunas de esas obras o has visto la película correspondiente, seguro que pensaste que eran exageraciones, que nunca iríamos hacia atrás, porque el Siglo XXI iba a ser el mejor de la Historia. Pues ahora no lo tengo muy claro que se diga. Empiezo a ver con más nitidez que nunca la decadencia de nuestra civilización, y pensábamos que el Siglo XX había sido el colmo. Al menos esta vez está derramándose menos sangre…

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Cine y TV

Un homenaje a Paco Costas y «La Segunda Oportunidad»

Hoy por hoy la Seguridad Vial no tiene mucha presencia mediática, algo que ya pasaba antes del puñetero coronavirus. Nos preocupan más otras cosas, a fin de cuentas, estamos con niveles de siniestralidad mínimos en relación al número de vehículos y de conductores. En ese oasis se encuentra Seguridad Vital, que volvió a emitirse los domingos por la mañana en TVE 1. Es un programa muy didáctico e instructivo para toda clase de públicos.

En los últimos años que mi abuelo Paco vivió, fue entrevistado varias veces por el programa. Doy fe del cariño que se tenían el director del programa, Carlos García Hirschfeld, y mi abuelo. Cuando el programa se puso en contacto conmigo para participar en un homenaje a su trayectoria solo pude decir que sí. Hoy se ha producido el 41 aniversario de la última emisión de «La Segunda Oportunidad», lo que vino después fueron todo reposiciones. Era un buen día para recordar su obra, así como el trabajo de toda la gente que hizo realidad la serie.

Mi relación con «La Segunda Oportunidad» fue accidental. Cuando se emitió el último episodio yo no era ni un proyecto para mis padres, nací 5 años después, en 1983. La serie la descubrí porque había una copia en VHS en casa, sin carátulas, solo ponían el título de la serie y el número de cinta. Me pudo la curiosidad y empecé a devorar la serie. Eso ocurrió entre 1992 y 1995. Varios años después, le ayudé a digitalizar la serie y tener una copia en un formato más perdurable, DVD, y de ahí saltó a Youtube a toda la calidad que se permitía en su día (máximo 10 minutos y 480p).

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Análisis de prensa

«Estado de alarma», un polémico canal de Youtube

Hace ya varios años que tomé la costumbre de escuchar la radio todos los días -al menos, entre semana-, leer prensa digital y ver telediarios. Formaba parte del proceso de profesionalizarme como periodista, además de estudiar la carrera. Diría, humildemente, que estoy bien informado. Me nutro de contenidos de gente de mi «cuerda» y también de la que no, porque la pluralidad enriquece. Últimamente ha surgido en Youtube una iniciativa cuanto menos interesante como producto periodístico, «Estado de alarma», desde el 26 de marzo, y comparto con vosotros mi análisis. También está en formato podcast en Ivoox.

Es una emisión en directo -se puede ver después en diferido- que comanda Javier Negre, ese periodista al que acusaron de inventarse una entrevista a una víctima de Sergio Morate (cosa diferente es que una persona no concediese una entrevista desde el punto de vista formal) en un reportaje de investigación. Eso quedó plasmado en el rectificado que publicó El Mundo a raíz de la Sentencia firme nº 125/2019, de fecha 18 de julio de 2019. Admito que piqué con el falso titular de que se había inventado la entrevista, y así lo tuiteé, así que sirva esto para disculparme. No he conseguido encontrar mi tuit para suprimirlo.

Pero volvamos al canal en sí. Está hecho con unos medios totalmente caseros, ni siquiera se han molestado en comprar un dominio (p.ej. estadodealarma.com se podría adquirir por 10-15 euros) y la cuenta de correo es de Gmail. Se supone que no reciben ingresos -no hay publicidad ni patrocinadores visibles- y que es un espacio de libertad, ausencia de censura, y que cuenta la verdad. De la bonita teoría periodística pasamos a lo que son cosas más tangibles, más verificables. Continue Reading

Economía, Reflexiones

Lecciones del coronavirus: el «just in time» ha muerto

Los españoles cumplimos tres semanas de confinamiento obligatorio hoy a causa de la pandemia del coronavirus, no hemos sido más hogareños en nuestra puñetera vida. Trato de sobrellevarlo como puedo: trabajo las mismas horas, entretengo el tiempo muerto aprendiendo sobre sonido digital de alta fidelidad e intercambio cariño -casto- con una gata. He salido a comprar lo imprescindible, apañar los coches para que aguanten sin actividad, tirar la basura y acudir a una entrevista (lo dejamos para otro día).

En estos días todos tenemos mucho que pensar, porque de cada crisis hay que aprender alguna lección y así evitar que vuelva a ocurrirnos algo parecido. Hemos aprendido el valor de la higiene, a darle reconocimiento a los sanitarios, policías, militares, bomberos, conductores de ambulancias, cajeros de supermercado, transportistas… hasta nos alegramos de ver al mensajero que nos trae paquetes. Ahora me quejo de que vienen días antes de lo previsto por la plataforma logística…

Circula por WhatsApp un vídeo de un pastor con fuerte acento del norte en el que comenta que en «cuatro días» se están arruinando empresas y autónomos. Dejando al margen la formación que pueda tener el paisano, hay una cosa en la que tiene una razón brutal,  es que cuando no hay colchón no hay con qué amortiguar las hostias. Nuestra sociedad se ha acostumbrado al «just in time», las cosas en el acto o «justo a tiempo». Continue Reading

Libros

«Tranquilos, que yo controlo», tres años después

Hoy, 20 de octubre, no solo es el aniversario del primer episodio de «La Segunda Oportunidad» -41 años ya-, también es el aniversario de la presentación de mi libro sobre seguridad vial, «Tranquilos, que yo controlo» (2016). La casualidad quiso que fuese el mismo día, 20 de octubre, y la fecha la eligió el responsable de la empresa editorial, o los de la Biblioteca Municipal de Retiro (Madrid). Qué más da.

Aquel día me sentí importante y todo. Antes de mi turno hablaron tanto el director de Meridiano Editorial, Carlos Yañez, como mi difunto abuelo, Paco Costas. Uno de los materiales que usamos para la presentación fue precisamente la cabecera de «La Segunda Oportunidad». Yo me limité a tomar el testigo de mi abuelo en materia de divulgación, tomando como partida todo lo que me enseñó él y otros tantos expertos, y empaquetarlo en 300 y pico páginas.

Ese día no estuve rodeado de medios de comunicación, ni expertos en seguridad vial, ni prescriptores que a buen seguro me habrían ayudado a vender más libros. Estaban familiares, amigos, compañeros de clase y allegados. A muchos de ellos les regalé el libro, porque ya sabía que nunca me haría millonario con ese título, prefería que tuviese una función más útil, evitarle problemas a las personas, sobre todo las que están más cerca de uno mismo. Continue Reading

General, Seguridad vial

El puñetero ángulo muerto y su importancia

Uno de los consejos elementales para conducir cualquier vehículo es el de ajustar correctamente los retrovisores externos. Si el ajuste no es perfecto podemos correr el riesgo de tener accidentes por no «haber visto» un peligro. Vamos a verlo con ejemplos para que sea más didáctico.

A la hora de ajustar los espejos en un vehículo de cuatro o más ruedas, debemos tener una referencia muy pequeña de lo que es el final de la carrocería, haciendo que los espejos laterales abarquen el máximo posible de todo lo que no es el propio vehículo. Basta con un hilito de referencia de la carrocería, no más. Esto reduce el ángulo muerto. En dos ruedas basta con ver un hilo de los brazos, nada más, o ni eso.

¿Pero qué puñetas es eso del ángulo muerto? Nuestra vista está diseñada para mirar de frente y a los flancos, habilidad que se maximiza en la edad adulta, hasta cubrir un abanico de 180 grados, frontal y ambos laterales. La edad y los trastornos visuales reducen este abanico. En los laterales no hay visión perfecta, pero podemos percibir que algo se mueve por lo menos. La evolución nos ha hecho así.

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