A tener en cuenta durante la marcha

Los coches modernos, gracias a los avances técnicos, son más respetuosos con el medio ambiente, aunque las restricciones legales a las emisiones también han aportado su granito de arena. Un coche actual gasta un 25% menos que su modelo equivalente de hace 2 décadas, y de hecho pueden contaminar 20 veces menos que sus homólogos de los años 60-70.

Esto es buenos para todos, especialmente con el planeta, pero dichos avances requieren que el conductor esté mentalizado para que sean totalmente eficaces y que tenga en cuenta algunos factores para conducir de forma más eficiente y en muchos casos, más segura.

Veamos algunos factores importantes del consumo.

Características generales del vehículo

– Cambios automáticos: Este tipo de cambios están mejorando significativamente. Los modelos de 4 marchas están cada día más cerca de su extinción y se imponen los modelos de 5-6 marchas, e incluso 7 en algunos modelos. En ocasiones, la máquina mejora al hombre, pudiendo una caja automática moderna ser más ahorradora que el “modus operandi” humano, pero si se utiliza como es debido.

Sirva de ejemplo el Toyota Prius, una berlina híbrida que minimiza las intervenciones humanas al usar una sofisticada caja automática CVT -de relación variable- para lograr una eficiencia que un ser humano no sería capaz de conseguir. El resultado: un consumo mixto de 4,3 litros cada 100 Km y unas emisiones realmente contenidas: 104 gramos de CO2 por kilómetro, 5 gramos menos que el Toyota Prius

– Turbocompresores: Al aprovechar la energía de los gases de escape, logran un rendimiento superior y más prestaciones. El utilizamiento abusivo de este componente (conducción muy alegre, pisotones frecuentes, apurar aceleraciones) aumenta el consumo y las emisiones más que en un motor atmosférico.

– Sistemas de inyección electrónica: Un cerebro electrónico tiene en cuenta las condiciones de circulación, temperatura ambiental, humedad, consumo de elementos eléctricos… para mejorar la calidad de la combustión/explosión y reducir el consumo y a la vez las emisiones. Su popularización es notoria, pues la práctica totalidad de turismos que se venden hoy día están equipados con este sistema. Su eficacia se ve mermada si no cuidamos el mantenimiento, que veremos un poco más adelante.

– Mejoras aerodinámicas: Los años 70 y 80 fueron los años dorados de los coches “cuadrados”, pero los ingenieros fueron suavizando los contornos de los coches para hacerlos menos resistentes al aire y que su consumo fuese menor. Una ventaja evidente para los ocupantes es la reducción de la sonoridad percibida en el habitáculo.

– Catalizadores y DPF: La misión de estos elementos es mejorar la calidad del aire filtrando los gases tóxicos que se emiten a la atmósfera, intentando que sean menos dañinos para el entorno. No son una solución mágica, pero su utilización a escala masiva contribuye decisivamente a mejorar la calidad de vida de las personas.

– Combustible: Las petroleras ofrecen combustibles de mejor calidad -al menos según ellos y sus laboratorios (presuntamente) independientes- por un precio superior. No hay que esperar una bajada notable del consumo, pero su uso a largo plazo beneficia al motor ya que se ensucia menos por las imperfecciones del combustible.

En el caso de diesel, es recomendable usar el combustible “caro” para obtener beneficios a medio y largo plazo, en cuanto a los gasolina, es recomendable echar el octanaje más bajo que permita el fabricante. Que el motor no se estropee rentabiliza la diferencia en combustible.

Hay otros avances al respecto, pero estos son los más importantes. Pasemos al apartado siguiente.

Aire acondicionado y climatizadores

Climatizador manual (Chevrolet Kalos)

El compresor de aire acondicionado empezó siendo un artículo de lujo, luego empezó a ser accesible como extra y ahora le queda poco para ser equipamiento de serie en todos los modelos. Los equipamientos más básicos a veces prescinden de él porque no todo el mundo tiene la necesidad de este sistema, sobre todo si vive en una zona fría, como el norte de España. El precio también es un motivo, pues un acabado básico busca el mínimo precio de partida.

Los climatizadores automáticos son otra pequeña revolución, pues libran al conductor de la tarea de controlar la temperatura, velocidad del ventilador y orientación del flujo, mejorando la seguridad activa y disminuyendo las distracciones. Aun siendo automáticos, permiten al conductor o acompañante controlar de modo manual cuando se desee. Algunos modelos de gama media/alta también tienen climatizador para las plazas posteriores.

Todo climatizador, automático o manual, tiene la opción de desconectar el compresor del aire acondicionado. El compresor requiere un esfuerzo adicional por el motor del coche, que varía en función del sistema empleado. Un término medio sería el 10-20% de consumo adicional que con el sistema desconectado. La diferencia se abulta en conducción urbana.

La temperatura más adecuada está entre 20º y 24º, preferencias personales aparte, no es nada sano pasar frío o calor dentro del coche. Si las condiciones ambientales no hacen imprescindible el uso del compresor, lo recomendable es desconectarlo. La calefacción de toda la vida también influye en el consumo, por lo que nuevamente hay que apelar por una temperatura interior razonable.

A su vez, el desempañado, antivaho, retrovisores calefactables… deben utilizarse cuando se les necesita, y hay que procurar no dejarlos encendidos accidentalmente. Eso sí, no hay que anteponer el ahorro a nuestra seguridad, si hay que enchufar el antivaho, no hay que pensar en el gasto de combustible.

Si se forma vaho con frecuencia, el compresor del A/C deshumidifica el interior, evitando este fenómeno. Como contrapartida, hay que subir un poco la calefacción para contrarrestar el efecto refrigerante. Sube el consumo un poquito pero es un mal menor.

Ventanillas

Son el sistema más clásico para bajar la temperatura del coche. Muchos conductores prefieren sentir la brisa a usar el climatizador. Al bajar una ventanilla, se modifica la aerodinámica del coche. Las corrientes de aire que normalmente pasarían paralelas por las ventanillas, penetran en el habitáculo, creando corrientes internas que frenan un poco el vehículo y por tanto, aumentan el gasto de combustible.

Suponen además un doble riesgo: el de la tentación de sacar la mano por la ventanilla, dejando una sóla mano al volante y que es posible que se cuele un insecto (e intentemos espantarlo o matarlo en marcha) o que nos puedan empapar literalmente si pisan un charco cerca de nosotros.

Las ventanillas mejor subidas

Lo ideal es mantener las ventanillas subidas y usar la ventilación del vehículo, que para eso está. Se pueden ver muchos conductores circulando por autopista con las ventanillas bajadas, incluso modelos que por dogma de fe tienen aire acondicionado. A veces me pregunto si tienen tímpanos, porque circular a 120 Km/h con las ventanillas bajadas es una tortura. Es más económico usar el aire acondicionado en esas condiciones.

Cabe recordar que la resistencia aerodinámica depende de la velocidad. Cuanto mayor sea la velocidad, mayor será el consumo por tener las ventanillas abiertas.

A baja velocidad, fundamentalmente por trazado urbano, bajar las ventanillas no es tanto problema, aunque hay que recordar que eso facilita ser víctima de un atraco. En estas circunstancias, ventanillas o A/C viene a dar lo mismo en cuanto a gasto, pero superados los 50 Km/h, lo suyo es usar el climatizador. A veces basta con orientar mejor las salidas de aire para bajar la sensación térmica del coche, pero con precaución de no desviar el haz de aire ni a la cara ni al pecho.

Los techos solares que muchos turismos incorporan, normalmente opcionales, también deben considerarse como ventanillas. Al abrirlos, también cambia la aerodinámica del coche.

Mantenimiento preventivo

Vano motor (Mazda RX8)

Un motor bien tratado funciona mejor que uno olvidado por su dueño o que sólo lo lleva al taller cuando se rompe. Para que el motor funcione en óptimas condiciones, hay que tener algunos cuidados y respetar los intervalos de mantenimiento estipulados por el fabricante.

Hay que tener bajo control los niveles de agua y aceite, así como los filtros del aire. Cuando un coche echa humo negro con frecuencia, no “respira bien”. O la combustión no es eficiente o el motor no traga aire limpio. Esto repercute evidentemente en el consumo y se nota una pérdida de potencia. Ahorrar en filtros puede salir muy caro.

Si se aprecia una pérdida de potencia o humos anormales, si no se resuelve repostando en otra gasolinera, podemos tener en mal estado la sonda lambda. Este componente mide la calidad de los gases de escape y actua sobre la inyección. Si sus lecturas no son correctas, el rendimiento del motor baja.

Comprueba la presión de los neumáticos

Tampoco podemos olvidarnos de la presión de los neumáticos, es un apartado importante. En función de la carga y de la estación del año, introduciremos una presión u otra, respetando las recomendaciones del fabricante. Un neumático muy hinchado tiene un desgaste irregular en la zona central, mientras que uno poco inflado sufre desgaste por las bandas y puede reventar si se calienta mucho.

La presión correcta influye positivamente en el consumo, pues hay que recordar que los neumáticos son el punto de contacto del automóvil con el suelo, y de ellos depende la resistencia de rodadura. Las ruedas de tipo “Eco” ofrecen menor resistencia al avance.

Conviene “contrastar” las mediciones de distintos puntos de inflado, pues se ha comprobado que su precisión no es la más adecuada (un 90% imprecisos según un informe del RACE publicado en El Mundo).

Carga del vehículo

Carga excesiva

El ejemplo de esta foto es simpático, pero es una muestra de cómo no debe cargarse un turismo.

Cuando surge la necesidad de cargar más peso del habitual en el coche, hay que tener en consideración algunos factores. Un incremento de peso aumentará el consumo de combustible y reducirá las prestaciones, pues aumenta la resistencia de rodadura. Es muy saludable, por no decir responsable, no cargar más peso del que el manual del vehículo especifica. Por otro lado, la distribución de la carga debe ser de forma que un eje no soporte mucho más peso que el otro.

¿Cuántos coches has podido ver con el “culo” literalmente hundido? Si encima tiene los amortiguadores en mal estado, es un peligro andante. Si el tren delantero pierde adherencia, el coche se vuelve más inestable. No hay que olvidar la presión de los neumáticos, tampoco que el coche cuando va cargado sufre más en los amortiguadores y frenos. A más peso, peor frenada.

No hay que olvidar que cualquier carga que metamos en el coche no debe ser incompatible con la seguridad. No debe bajar la visibilidad ni andar suelta por el habitáculo. En caso de frenazo, la carga mal sujeta se convierte en proyectiles que pueden dañar seriamente a los ocupantes. Si el maletero tiene mucho peso, es recomendable echar los cinturones traseros como si hubiese ocupantes (en caso de estar las plazas vacías) para poder hacer frente a un eventual vencimiento de la banqueta abatible en caso de frenazo o colisión.

Si el traslado supone un peligro, es mejor partirlo o recurrir a otro vehículo, aunque sea de alquiler.

Alguna vez me he cruzado con una furgoneta, cuyo propietario debe tener el síndrome de Diógenes. Transporta tal cantidad de basura que podría rivalizar con el camión del ayuntamiento a tal fin. Cuando llena la furgoneta, ata con cuerdas bártulos y bártulos, hasta que el vehículo va tan cargado como un perro Bobtail con sus melenas. Alguien pensará que tengo muy mala uva, pero más de una vez he pensado en llamar al 112 cuando me cruzo con él, ¡¡es un peligro tremendo!! Si me vuelvo a encontrar con él, saco una foto aunque sea con el teléfono móvil.

Es el ejemplo perfecto de cómo NO colocar carga en un automóvil.

Accesorios exteriores

Portaequipajes de BMW

Cierto es que no todo lo que queremos entra en el maletero o por la razón que sea, no es factible abatir asientos y llevar objetos largos. La práctica de algunos deportes, como el esquí, el windsurf, el ciclismo… requieren llevar con nosotros bultos adicionales. Algunos fabricantes ofrecen soluciones para facilitar dicho transporte, como el BMW de la foto.

Todo apéndice que tenga el coche, repercute negativamente en su aerodinámica. Para rodar a la misma velocidad, el motor hará un esfuerzo superior, pues hay más resistencia al aire. Recordemos una vez más que la resistencia aerodinámica aumenta proporcionalmente con la velocidad (aproximadamente).

Bicicletas en el techo

La clásica baca de toda la vida es muy útil para transportar diversos tipos de carga, siempre y cuando no sea muy pesada, o podemos dañar el techo. El mero hecho de tenerla instalada, aun sin carga, puede aumentar el consumo de combustible un 7,5% (a 120 Km/h) y aumentar la sonoridad. Si no se va a utilizar, hay que desmontarla.

Accesorios como el del BMW, aunque suponen una mejora aerodinámica que llevar el contenido al descubierto, pues están diseñados para ello, aumentan el consumo inevitablemente, y en mayor cuantía que una baca. Lógico, hay más superficie contra el aire. Accesorios de este tipo aumentan el consumo en un 16%, a la misma velocidad, 120 Km/h.

Si cargamos un par de objetos con caras planas, como un armario atado a una baca, por su nula aerodinámica, el consumo se puede subir ya hasta el 39%. En números, si a 120 Km/h nuestro turismo gasta 7 litros a los 100 Km, con esta carga el consumo sería de 10,42 litros, si queremos circular a la misma velocidad.

Por último, debo recordar a los futuros propietarios de un monovolumen, station wagon o “ranchera”, que las barras portaequipajes, que suponen en algunos casos un plus estético, aumentan la resistencia aerodinámica y el consumo. Si nunca van a usarse, es mejor ahorrarse el precio del extra y el combustible. En la foto, las barras portaequipajes de un Audi A4 Avant:

Audi A4 Avant

Créditos y agradecimientos

  • Manual de conducción ecológica Plan azul
  • Fotografía “Transporte de bicicletas. Coche de Cubo II” por franchofe (Flickr)
  • Fotografía “Carga excesiva” de Windandfly.com