17 de Abril

¿Alguien se acuerda de lo que estaba haciendo hace 2 años?

Seguramente estuve con uno de mis amigos, o en casa, la verdad es que no me acuerdo. Era domingo, la víspera de otra semana más de clase, de trabajo… Un domingo como otro cualquiera.

Pasado el mediodía, Helena, una estudiante universitaria de 20 años, iba en coche con su novio para ver a unos amigos. La fatalidad combinada con alcohol (que ella no tomó) y un conductor imprudente acabó con su vida. Su novio sobrevivió, pero una parte de él también pereció. Una familia quedó destrozada y toda una vida de ilusiones y proyectos se cortaron de un solo golpe.

¿Qué habría pasado si en vez de ella hubiésemos sido cualquiera de nosotros? En lo que a mi respecta, me habría perdido la etapa más feliz de mi vida, no habría acabado la carrera, dejaría familia, amigos, compañeros… y parte de ellos se habrían ido conmigo. Ponerse a pensar en ello da vértigo, mucha gente nos echaría de menos.

Todos los días del año son 17 de abril para alguna familia, recordemos que mueren diariamente 7-9 personas en la carretera, y cada una de ellas tiene a mucha gente cuya pérdida sería un desastre.

Cada vez que nos subimos a un coche o una moto, estamos expuestos a un riesgo que la sociedad ha asimilado casi por completo, de la misma forma que poca gente camina con miedo a caerse por la boca de una alcantarilla o teme que le vaya a caer encima un piano. Pero el riesgo existe, y que sea mayor o menor depende de todos.

Podemos echarle la culpa a los puntos negros, a los conductores imprudentes, al alcohol, a la falta de civismo, a Pere Navarro, a las fases lunares, a los fabricantes de neumáticos, a la suerte (mala suerte más bien), a Zapatero, a que a uno no deberían haberle dado el carnet… Siempre podemos encontrar culpables.

¿Qué podemos hacer cada uno de nosotros para disminuir ese riesgo? Ahí está la clave. Si pudiésemos imaginar una red de carreteras supersegura, con 20.000 guardias civiles vigilando, ambulancias que lleguen en 5 minutos (helicópteros), multas de 60.000 euros por exceso de velocidad y todos los coches con 5 estrellas EuroNCAP, hay que admitirlo: seguiría muriendo gente, aunque menos.

¿A quién le echamos el resto de las culpas? Según vamos descartando… llegamos a que los propios conductores y los demás actores de la “película” tienen una responsabilidad crucial en hacer las carreteras más seguras. Y contra eso no valen leyes, ni avisadores de radar, ni una policía de tráfico a un nivel opresivo.

Cada vez que giramos la llave y ponemos el coche en marcha, tendríamos que pensar en que conducir bien no sólo es recomendable, es un deber cívico. Es lo menos que esperaríamos de los demás. Pongamos todos de nuestra parte para que historias como las de Helena no vuelvan a tener lugar y que la carretera deje de ser una de las 3 enfermedades mortales más importantes del “Primer Mundo”.

Otra forma de verlo es que a todos nos gustaría poder seguir viviendo un 17 de abril, un 31 de diciembre o cualquier otro día del calendario. Y quien quiera “live the vida loca”, que por favor, puestos a querer matarse, que lo haga solito.

Todos conocemos a alguien que ha circulado a más de 200 Km/h, a quien “controla con 4 copas”, a quien en 15 años no tiene ningún siniestro conduciendo de forma agresiva… ¿Queremos que alguno de esos “alguien” protagonice o coprotagonice un accidente con el SAMUR y los de atestados como invitados?

Os dejo con una cita de Hesíodo, que a pesar de tener más de 2.500 años, sigue siendo una verdad como un puño:

“Si añades un poco a lo poco
y lo haces así con frecuencia,
pronto llegará a ser mucho.”
(Hesíodo (S. VIII AC-?) Poeta griego)

Una vez más lo digo: en esto tenemos (y debemos) colaborar todos, y no pasarle la pelota a los de siempre.

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4 pensamientos en “17 de Abril”

  1. Sólo tengo un “pero”, Javier, y se refiere al escenario ideal que describes: “Si pudiésemos imaginar (…) hay que admitirlo: seguiría muriendo gente, aunque menos”.

    Si no planteamos la lucha contra la siniestralidad en términos de objetivo cero, no haremos nada.

    Un beso para Flor. Saludetes para ti.

  2. Josep, siento ser un pesimista, pero el objetivo “0” no lo contemplo ni aunque todos los coches fuesen sobre raíles y gobernados por ordenadores. Ni aun así…

    … lo que no quita que hagamos todo lo posible para acercarnos a ese límite.

    Un saludo.

  3. Gracias, gracias, gracias.
    Es la segunda vez que veo hoy esa frase de Hesíodo.
    Cada día somos más los que intentamos hacer lo que dice esa frase del poeta griego. ¡Ojalá lo consigamos!.
    Un beso.
    Flor, madre de Helena.


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