Un día para recordar (IV)

Nos dirigimos a la zona de pits del Jarama a eso de las 12, para tomar parte en la actividad más cremosa, el pilotaje del Ferrari 🙂 Estaba un poco nervioso, aunque menos de lo que esperaba. Pensaba en algo más tipo nervios adolescentes cuando te gusta una chica y estás a punto de decirle algo serio… Dentro de lo que cabe, estaba tranquilo.

El bufido del 430 Challenge lo habíamos oido durante la actividad de los Alfa, momento en el cual los instructores o bien se callaban o teníamos que leerles los labios.

Lecciones de pilotaje

Reunidos en el pit, se nos dio una breve clase de conducción deportiva, lo elemental: cómo trazar las curvas y los conceptos de subviraje, sobreviraje y cómo controlarlos. El secreto reside en la transferencia de pesos. Al acelerar, cargamos más peso en las ruedas traseras y al frenar/embragar, en las delanetras, y cómo no, la suavidad de los movimientos del volante era fundamental. El piloto catalán David Bosch dio una lección perfecta en muy poco tiempo.

Lecciones de pilotaje

Fue un poco un trámite, ya que en la actividad no estaba previsto que hubiese ni un solo sub/sobreviraje. Lo más importante para la actividad, cómo tomar una curva cagando leches en competición: aproximación, reducción de marchas, frenar, buscar los puntos de trazada (indicados con conos) y finalmente acelerar.

Nuevamente, la actividad se dividía en dos partes. Numerados del 1 al 30, en orden de menor a mayor iríamos conduciendo o bien un 430 Coupé (berlinetta) o un 430 Spyder (descapotable), el que tocara. A bordo de cada uno, estaría un instructor que velaría por el cumplimiento de nuestra parte de todas las advertencias que se nos dieron, así como la forma de rodar por el circuito. Había que hacerles caso como si su palabra fuese la de Dios. Y el que lo cuestionara, podía volverse andando desde el final del circuito. La seguridad, lo primero.

Javier Díaz

De mayor a menor, nos darían una mascarilla ignífuga y un casco de competición para dar un paseo a bordo de un 430 Challenge pilotado por Javier Díaz, un experto piloto del campeonato de GT. ¿En qué se diferencia el Challenge del normal? Básicamente en que la versión de competición no tiene elementos de lujo: tapicerías, acabados, aire acondicionado… todo eso pesa… y sobra.

Jaula de seguridad, kit de adelgazamiento, asientos deportivos puros, suspensión más radical, neumáticos slick… Vamos, una máquina no apta para aficionados ni flipados.

Ferrari 430 Challenge - Ruedas

También estaba un 360 Challenge, fuera de combate por un problema de lubricación, concretamente en la bomba. Es un motor de cárter seco, depende de la bomba. Los mecánicos no querían arriesgarse a gripar un motor de 40.000 euros, además que eso podía suponer algún riesgo para la actividad.

Ferrari 360 Challenge fuera de combate

Mi número era el 19, asi que primero me tocaba dar el paseo infernal y después conducir un Ferrari 430 personalmente. Mejor así, por que así sabría cómo era conducir el coche a fuego, cosa que yo no sabría hacer en 2 vueltas, y de paso para recordarme que yo no soy ningún piloto, por si entonces albergaba alguna duda. Si fuese al revés, al subirme con Javier hundiría mi autoestima como conductor 😆

Mientras sacaba material gráfico (los vídeos no los voy a tener pronto), me fijaba en el personal. Te llamaban, ponían casco y máscara, se subían como podían en el 430 Challenge y les ponían el cinturón de competición. Javier Díaz salía poseído de boxes a todo trapo y volvía en un pis-pas. El que se bajaba era sudando, temblando y sin palabras… y no sólo por el calorcito y que no había climatización. “En las curvas parece que se va a salir” solían decir.

Los que montaban de conductor, daban primero una vuelta y pasaban la meta lanzados, a dar la siguiente y paso a boxes. Los instructores iban atentos a los retrovisores por que cuando venía Javier Díaz, era apártate mientras puedas.

Ferrari 430 Challenge - Frenos

Repostando un Ferrari 430 Challenge

El 430 Challenge recibía cada pocas vueltas un barril de gasolina y un ajuste en los neumáticos, y de paso un descansito para el piloto, que debió acabar hasta las gónadas. Un cálculo tonto sobre el consumo… menos de 50 litros a los 100 no creo.

– “Número 19”
– “¡¡Voy!!”

Poniéndome el cascoNo quería esperar nada más de lo necesario. El númer 20 se acababa de subir, yo era el siguiente. Máscara, casco… y un parecido razonable con la hormiga atómica. Pesa… en las curvas eso se iba a notar en forma de aceleraciones laterales, pues mi cuello tenía que cargar con más peso del habitual.

Mi pulso empezaba a acelerarse… nunca me habrían llevado tan deprisa en un coche, pero tenía la confianza de que era un profesional, un cochazo y un circuito, y no un flipado en un coche normal en una carretera de doble sentido. Me aliviaba.

Por fin llega el 430 Challenge, se baja el nº20 bien sudado. Me introduzco como puedo en el coche, no tiene ninguna concesión al lujo o al confort. La jaula de seguridad, el extintor que llevaba cerca de la entrepierna… todo eso no ayuda nada para subir. Pobres copilotos…

Conmigo llevo una cámara de vídeo, esperaba hacer una buena toma. SandMan sufrió el paseito antes y comentó que se le fue el zoom en una curva por el meneo al que se vio expuesto. Me colocan el cinturón de seis puntos, saludo al piloto y me preparo para una experiencia acojonante.

Hotlap con Ferrari 430 Challenge

Hotlap con Ferrari 430 Challenge

Mete primera y pisa a fondo. Sin derrapar, puro agarre, una sensación de aceleración en la primera y la segunda de espanto. Bramaba el motor, apurando la segunda, tercera, cuarta… se aproxima la primera curva, a derechas. En cada cambio ascendente, mi cuello recibía el embiste del motor V8, y no por que la transmisión sea mala, es que empuja de narices tanto par motor. La curva Nuvolari-Fangio (1) la tomó en segunda velocidad.

Trazado del Circuito del Jarama

Acelera hasta Varzi (2) y ahora vienen dos muy cerradas (3). Un dedito mio se apoyó sobre el botón de zoom y se fueron al cuerno unos segundos de filmación. El tío no parece frenar y se acerca en 4ª a fuego. Primer momento de miedo, cuando empieza a girar, crees que te vas a salir, pero el condenado coche se agarra más y más, ni un solo chirrido, una trazada perfecta. La Farina (4) impresiona, pero no tanto, aunque la toma también en 2ª. Pasada Le Mans (5), endurece el ritmo y llega a meter 5ª (si no me equivoco), donde creo que alcanzamos la máxima velocidad. Levanta el pie cerca de Ascari (6), y se dispone a tomar Portago mientras va reduciendo de marchas. La toma en 3ª.

Antes de llegar a Portago la curva es en bajada, la sensación de velocidad aumenta… ¿Cómo me sentía entonces? Una mezcla entre confianza y canguelo. Notaba que estaba en buenas manos pero las aceleraciones laterales eran fuertes, aunque el coche no hacía ningún extraño de ninguna clase. Estaba embriagado por la emoción, el tremendo ruido del motor V8 sin aislantes, los baches, los crujidos estructurales… Y pensar que luego iba a poder conducirlo… uffff…

Cuando pasamos por la curva 8, va en 5ª, el terreno disminuye y la sensación de velocidad se hace mayor y mayor. Pensaba “en esta curva, si no tuviese ni idea, pensaría que iba a acabar mi joven vida”. Creo que fue el momento más tenso. Reduce hasta segunda y vuelve a trazar impecablemente. Dios… que emoción más fuerte, era como el éxtasis (la droga no, el concepto místico). Mi cabeza quería salirse por la ventanilla de la aceleración lateral.

Supera Monza (10) en tercera velocidad, dando gas para salir de la curva… mi vuelta del siglo se estaba acabando, tenía que disfrutar lo que me quedaba, como un orgasmo (no encuentro una palabra mejor). Llegamos a Túnel (11) en 4ª y mantiene antes de llegar a pit lane. Vaya subidón de adrenalina, aunque los he tenido mayores.

Hotlap con Ferrari 430 Challenge

Mientras nos acercábamos al punto de reunión, me dice “¿Qué tal?”. Me comentaron que Javier era un hombre de pocas palabras… Hacer de taxista toda la mañana, aunque lleves un 430 Challenge, debe ser un poco coñazo si te dedicas a esto… Lo único que pude balbucear es “¡Esto vuela!”.

La sensación de aceleración en recta no me pareció espectacular considerando algunos coches que he probado, pero la velocidad de paso por curva es que me quitaba el hipo. El condenado trasto era más obediente que un perro lazarillo. En un par de tramos tuve la sensación de volar. Ah, y no es por nada. Durante estos paseos, Javier Díaz no fue al máximo de sus posibilidades ni a las del coche, levantó un poco el pie para que fuese totalmente seguro. Pues se me hace raro pensar que se pueda ir todavía más deprisa sin que empiece a perder agarre.

Hotlap con Ferrari 430 Challenge

Le agradecí el paseo y bajé del coche de forma un poco ortodoxa, como he salido tantas veces de un coche de competición con jaula de seguridad… Me quito el casco para respirar un poco y Ana, la novia de SandMan, se acerca a tirarme una foto. No se aprecia pero estaba chorrando sudor por toda la cara. Menos mal que llevo el pelo corto, no quiero ni pensar en cómo se sienten Rossi o Fernando Alonso en su época Renault con esas matas y el calor de la competición, y yo di solo una vuelta, no las que dan ellos.

Recuperé el aliento y me senté, no faltaba mucho para que me tocase conducir y quería tener mis facultades al 100%, llevaba esperando toda la vida a subirme en un Ferrari y conducirlo. Lo más cercano que he estado de algo así ha sido en el Need For Speed: High Stakes y en Need For Speed: Hot Pursuit 2, y esto no era un videojuego.

Imagen de previsualización de YouTube

¡¡La leche, qué largo ha quedado esto!! Lo siento, lo parto en otro trocito más, que si no se hará demasiado largo.

Os dejo con la filmación de la Hotlap de Luis Gatón, que salió totalmente impecable, envidio su pulso. Dejo de paso un enlace a la Hotlap que dio mi compañero SandMan, que montó con Javier Díaz antes que yo. No pongo fotos suyas que se puede mosquear 😛 Jorge de Diariomotor también colgó su Hot Lap (DivX Webplayer) y Gonzalo de Espaciocoches también, aunque el audio es de menor calidad.

Todavía retumba en mi cabeza esa infernal melodía mecánica de cilindros, válvulas, chirrido de frenos, etc. Es como una nana.

Continuará…

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5 pensamientos en “Un día para recordar (IV)”

  1. joder ke envidia. Si hace 2 semanas me monte en unos karts (en cartaya cocretamente) y fue lo mas emocionante de mi vida, creo, no me imagino lo ke tiene ke ser montarse en uno d esos. Ojala algun dia me monte yo en uno de esos. Oye Javier ke as echo para estar ahí, o es simplemente porke conoces a gente del mundillo(de las carreras, me refiero, no de los blogs)?

  2. Por ser bloguero del motor, no tuve que hacer “nada”, ellos se pusieron en contacto conmigo. Del mundillo de las carreras estoy muy desactualizado 🙁

  3. entonces ke as echo para ser bloguero del motor?? jeje es broma no contestes. Joder lo ke tiene ke ser ke un dia te llamen al movil y te digan:
    “Hola, Juan Ramón Jiménez? -Si soy yo -Solo queria invitarle a unas practicas con coches en el Jarama -Bueno… de que coche se trata? -Un Ferrari F430” Si si me lo imagino siii XDDD

  4. Genial artículo y vaya experiencia macho!!
    la verdad es que no soy un gran apasionado del mundo del motor, pero joder, si me diesen esta oportunidad…

    enhorabuena!!
    nos vemos


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