La gran cagada de los radares

Ayer mi amiga Flor escribió un artículo de opinión sobre los radares, los puntos y las multas. Poco puedo decir más, aparte de lo que ha dicho ella, estoy totalmente de acuerdo con lo que dice. Ojalá salga en portada de Menéame

La posibilidad de librarte de una retirada de puntos puesta por un “ciberpolicía” es tan sencilla como no declarar al conductor, se paga más y así, quien tiene suficiente dinero, puede pasar por debajo de los pórticos a la velocidad que quiera, por que sólo tiene que pagar el exceso de velocidad de turno y luego la “tasa” por no identificar al conductor.

Esta es una de las cosas del carnet por puntos que nunca me ha gustado, es una cagada, literalmente hablando. A quien no le afecta el bolsillo, los radares para él son sólo como pagar un peaje adicional por correr, y mientras se lo pueda permitir, la eficacia de estos elementos disuasorios pasa a ser nula. Es como cuando un coche extranjero es parado por la Guardia Civil. Si tiene dinero para la multa al contado, paga y se va.

Dudo muchísimo que si una persona adinerada o con cierto tren de vida pierde unos cientos de euros una o varias veces, vaya a mejorar la seguridad vial en un tramo determinado. De hecho, es que no mejora nada, es lo que hay. Una vez leí un artículo de Pérez-Reverte en el que hablaba sobre radares (Malditos radares roedores), en el que exigía su derecho a ser parado por la Guardia Civil si le veían conduciendo deprisa y también exigía una reprimenda verbal. Dijo literalmente:

“En caso de que se me cruce el cable, y decida no parar y seguir a toda pastilla esquivando el control –que igual ese día me da por ahí–, reclamo mi derecho constitucional a ser perseguido por la Benemérita como Dios manda, con pirulos de destellos azules y sirenas de ordenanza, pi-po, pi-po, pi-po, derrapando en las curvas y todo eso, hasta ser reducido, identificado, esposado y puesto a disposición del juez Garzón, del juez Grande Marlaska o del juez que sea. Uno paga lo que haga falta, que para eso estamos. Y más, mereciendo la multa o lo que corresponda. Pero puestos a que te la endiñen, por lo menos que sean guardias de carne y hueso, rediós. No una puta máquina.”

Tanto Flor como Arturo dijeron en sus artículos verdades como puños. Y no voy a ser quien se lo discuta, pues tienen razón.

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5 pensamientos sobre “La gran cagada de los radares”

  1. Hecha la ley hecha la trampa. Se podrá discutir sobre las medidas para evitar estos subterfugios legales, para que el que la hace la pague, pero el fondo de la cuestión es que después de un año de carnet por puntos, la sangria de muertos no ha disminuido y no parece que la velocidad por si misma sea la causa raiz de la mayoria de las victimas.

    Al Cesar lo que es del Cesar.

    Ráfagas, GTO.

  2. Se me olvidaba. El artículo de Perez Reverte hace referencia a que es totalmente absurdo que administrativamente te denuncien/multen por una infracción, la cual se notificará semanas, meses después, pero el controlador permite/tolera que se siga cometiendo la infracción.

    El ejemplo es claro en los controles de alcoholemia. ¿Acaso el policia se limita a tomarte los datos y decirte que ya te llegará la multa a casa, pero que puedes continuar tu camino a pesar de haberte controlado con tasas de alcohol por encima de lo lega? No parecería aberrante. Pues esto pasa todos los días con los radares fijos. Con los móviles, se hace lo correcto y te paran.

    Este es el verdadero sentido del artículo de Perez Reverte.

    Ráfagas, GTO.

  3. Lo sé GTO, pero me acordé de ese párrafo concreto. Yo también prefiero que me paren y me echen la bronca a que me cobren tiempo después por algo que ya he hasta olvidado. Al menos, tendría que ser como en Alemania, que te caza un radar fijo y al día siguiente ya te has enterado.

  4. Todo un montaje para que quien tenga dinero para pagar sea libre de hacer lo que quiera. En este blog se leen ejemplos prácticos con dos tipos de multas y de como queda todo reducido a que quien pueda pagar se beneficia de la corrupción de un sistema que busca solo el dinero anteponiendolo a los muertos.

    http://portalvasco.com/blog/?p=275

  5. No estoy ni mucho menos de acuerdo Luis. Lo que describes es el sistema antiguo, o multas o retiradas temporales de carnet, y ahí acababa la cosa. Ahora, al menos, es posible retirarle el carnet a ciertos conductores y para que vuelvan a sacárselo, hagan un curso y aprendan algo, y me temo que hay que pagarlos por que no son gratis. La DGT no es un banco ni está pensada para generar dinero. Seguro que si nadie se saltase ninguna norma no generaría un céntimo, te lo aseguro.

    Lo de la recaudación parece más una pataleta de todos aquellos que ahora si les pillan, no sólo les ponen una multa, también se pueden quedar sin carnet. Los únicos que ganan con los muertos son las funerarias, el resto de la sociedad pierde. Decir que sólo quieren recaudar es un insulto para toda la gente que trabaja ahí. Su labor no será perfecta, pero salva bastantes vidas, y aún podría salvar más si tuviese más competencias de las que tiene. Eso se lo tenemos que “agradecer” a los políticos, no a Tráfico.

    La crítica del artículo de Flor es legítima, pero por otro lado, si no se identifica al conductor, ¿se hace la vista gorda? ¿se embarga el coche? ¿se le quitan los puntos al propietario hasta que se sepa la verdad? ¿y si el propietario es una empresa? Como ves, es una cuestión complicada, y algunas medidas que se nos ocurran pueden ser mucho más lesivas para los derechos de los ciudadanos que ponerles una multa.

    Creo que es con el sistema sueco, que las multas son proporcionales a lo que ganas. Si un ricachón le ponen una multa de 100.000 euros por ir a 150 Km/h, seguro que se corta más que si le cobran 100. La seguridad no importa, tampoco los muertos, sólo nos importa que nos saquen el dinero, lo que más nos duele, ¿no vemos nada más que dinero? Son tan recaudadores como nosotros unos pegaos a los billetes.

    Precisamente el dinero es lo de menos, por que la vida solo se pierde una vez, caminar erguido en vez de en silla de ruedas no tiene precio… en cambio, el dinero y los puntos se pueden volver a ganar, pero le ponemos más aprecio a los billetes que a la vida de las personas o incluso de las nuestras. Es la triste realidad. ¿Somos unos asquerosos capitalistas, DGT y conductores?

    Me gustaría saber qué soluciones propones para paliar el problema de la identificación del conductor, y si es factible, por favor, proponlo, no te lo guardes.


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