El caso de Becerril de la Sierra: ¡son 50 Km/h, corcho!
Javier | 26 de noviembre de 2007Cerca de mi hogar se ubica Becerril de la Sierra, un tranquilo pueblo madrileño que tiene la desgracia de estar atravesado por una carretera. Sí, una avenida, zona urbana, con su correspondiente limitación a 50 Km/h, pero que, visto lo visto, es “muy difícil de respetar”.
Hasta hace poco, además de las correspondientes señales con sus “RECUERDE”, parecía bien clarito que el límite es ese y no otro, por que la gente suele pasar más rápido y cuando me da por pasar a 50-55 Km/h (es que tengo esos prontos miratu), siempre llevo detrás al típico rompepelotas al que hay que enseñarle cada 2 metros las luces de freno para que quepa algo más que papel de fumar o compresas con alas entre nuestros paragolpes.

Como los conductores siguen “pasando” de la señalización, han tomado una medida: poner señales más grandes. Esta foto se tomó cuando se instalaron las nuevas, antes de quitar las pequeñas. Durante un momento pensé que era adrede para captar mejor la atención del conductor y no llegar al caso danés (que falso o no, es efectivo).
Si el consistorio llega a la conclusión de que no es suficiente tener una señal de “50″ cada 200 metros o menos, cartelitos de “RECUERDE” y demás, tendrán que colocar un radar. Los habituales que empiecen a ser denunciados dirán que lo ponen para recaudar, me apuesto el pellejo. Es una avenida con curvas ciegas, muchas entradas a parcelas y varios pasos de cebra. Saltarse el límite no es precisamente una travesura menor. Si no, habrá que esperar a que atropellen a alguien. Este país funciona así.




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