Con la música a cuestas
Javier | 31 de enero de 2008He tenido una semana muy estresante, pero como ya os he aburrido más de una vez con mis complicaciones académicas, por esta vez os doy tregua. Volviendo a casa, una vez pasada la semana chaparrón con un montón de entregas con fecha límite, como las bombas en las pelis, me di cuenta de que iba más relajado, y que iba oyendo un disco de música suave, un recopilatorio de Chill Out. A veces no basta sólo con tener el apuro de llegar un poco tarde a algún lado, sino que la música que oimos nos influya más o menos.

Hay estilos de música que, creo yo, influyen en la forma de conducir. No es lo mismo ir oyendo Heavy Metal, Trance, pachangueo animado (el cual detesto) o Rock&Roll que algo más ambiental, como música melódica, clásica, óperas, New Age… incluso Chill Out. No hace mucho que pensaba que si iba oyendo música demasiado relajante acabaría por dormirme y dármela… como eso de ir a 120 por autopista. Cosas que cura el tiempo.

Para un mecánico es evidente lo que ha ocurrido: motor y ruedas no giraban solidariamente, hay un problema en la transmisión de potencia, y esto nos lleva al embrague. El motor gira a una velocidad determinada y mediante la caja de cambios, transformamos sus revoluciones en revoluciones a las ruedas, con relaciones más cortas para poca velocidad (motor y ruedas giran a velocidades más parecidas) y largas para viajar en autovía o a alta velocidad.
Tira el dado...








