El día que conocí a Dios

Segundo día de mi nuevo segundo trabajo, técnico anti-marrones en la universidad, o dicho de forma fina “Centro de Atención a Usuarios”. Me encuentro el teclado con algunas cosas cambiadas de sitio, vale, la primera novatada. Tengo que recolocar las teclas… hummm…. espera, parece que pone algo:

Estos tíos son unos cachondos mentales. Es lo que tiene trabajar con gente que tiene más o menos tu edad. Y me parece cojonudo 😀 Me tocó salir a resolver incidencias con mi jefa… sólo es tres años mayor que yo. Tocaron cosas fáciles durante 2 horas, hasta que me dice que el siguiente marrón es en el despacho de Dios… quiero decir, el Rector Magnífico de la universidad.

¡Qué honor y qué ilusión! Que a su despacho no entra cualquiera… y bueno, es normal, es la máxima autoridad de la institución. A él difícilmente le verás, agradece si te ven sus secretarias. Eso sí, habría preferido entrar con un atuendo un poco menos cantoso. Cuando me puse la camiseta esa no tenía ni idea de que iba a ir precisamente a donde fui 😕 La incidencia no se pudo resolver por misterios de la informática, de esos que ni los ingenieros podemos explicarnos a nosotros mismos.

Camiseta P-Chan

Sí, esa era la camiseta. ¿Algún problema? 😀

Tras eso, la tarde discurrió tranquila hasta las 20h, cuando se acababa mi turno. Fui a casa corriendo a cambiarme, ponerme algo elegante y a coger el coche, que había quedado con una señorita para acompañarme a un sarao en Madrid para bloggers. El coche lo usé para ir a la estación de tren, me ahorré unos valiosos minutos andando, ya llegaba tarde. Donde vivo, al centro de Madrid el tren es más rápido que el coche a menos que se haga conduccion temeraria constantemente (es una hipótesis que no quiero verificar).

Cuando mi tren llegó a Nuevos Ministerios, me pegué una carrera hasta el andén del Metro, donde me esperaba Sara. Pobrecilla, la hice esperar media hora. Cuando calculo tan mal los tiempos me da por saco, menos mal que ella es muy comprensiva. Gracias por tu paciencia Sara 😀

(aquí meteré una foto cuando la tenga 🙁 )

Llegamos al sarao un pelín tarde, pero justo cuando empezó. Allí se encontraban rostros conocidos como Esteban Viso, Antonio Ortiz (el segundo de abordo en WSL)… y también estaba allí Julio Alonso, el director de Weblogs SL. Año y medio con ellos y aún no le había visto en persona. Es un hombre muy majo con el que se puede hablar, ya podrían ser todas las relaciones con los jefes así de fluidas…

Puede parecer una tontería, pero que tus jefes tengan prácticamente tu edad, se nota en la forma de relacionarse. Me considero un privilegiado. Un buen ambiente es FUNDAMENTAL para estar cómo en el trabajo. Ya lo comprobé hace cuatro años, cuando hice FCT (prácticas de empresa de Ciclo Superior). Mis compañeros de trabajo rozaban la cuarentena, pero mentalmente no estábamos muy lejos.

A una hora prudencial mi acompañante y yo nos retiramos, que tocaba ir a casa. El resto del relato ya no tiene ningún interés, supongo. Cada uno se fue a su casa, ¡morbosos!

Mando un saludo a Fernando Martín por invitarme, ya que en persona no coincidí con él. Gracias.

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6 pensamientos en “El día que conocí a Dios”

  1. ¡Que gracia!: me recuerdas a situaciones que me he encontrado en mis 23 años de atención informática a usuarios.

    Por ejemplo, la secretaria que me llamó pidiendo ayuda para poner las teclas en el teclado, pues la había lavado. ¿¿¿???
    Como además de muy fumadora era muy responsable, se las había llevado a casa y las había metido en la lavadora, para quitarles la nicotina…
    Le dije que pusiera su teclado “desteclado” junto al de su compañera de oficina, y que con ese modelo colocase las teclas.
    Se entiende mejor teniendo en cuenta que entonces ¿1989? los teclados de los IBM (PS/2) tenían en cada tecla una caperuza que cubría la propia tecla con su mecanismo, para facilitar la fabricación internacional.
    Esas caperuzas intercambiambles permitían muchas gracias…

    Eso sí, más te vale ir a ese tipo de curre con algo más “universal”, que te permita arreglar el PC del rector o uno de mantenimiento teniendo que sentarte en el suelo a encontrar un conector escondido…

    ¡Mucho ánimo! Bonito trabajo este, con el que facilitamos a los demás que puedan trabajar mejor.

    P.D. supongo que un buen ambiente será fundamental para estar “cómodo” en el curre…


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