En redes sociales todo son titulares y “me gusta”; información, poca

Facepalm
Estatua Caïn, por Henri Vidal – Fotografía: Alex E. Proimos (Flickr) CC BY

Llevo en Internet unos 18 años, quitando algún paréntesis por eso de que no existía la tarifa plana a la que hoy estamos todos acostumbrados. He visto nacer y crecer un montón de fenómenos, y uno de ellos es el de las redes sociales. Esto da para hacer una tesis doctoral, pero solo voy a centrarme en un solo aspecto: están contribuyendo a idiotizar a la población. Sí, también te afecta.

Que cada uno eche un vistazo a su muro de Facebook y me diga qué ve, eliminando fotos de bodas, de fiestas, de gatitos y de copiapega de citas célebres o inventadas. ¿Qué noticias hay? Descartamos los cebos (clicbait), las noticias falsas/bulos/hoax (que nadie se molesta en comprobar si son ciertas), y ¿con qué nos quedamos? Fundamentalmente nos quedaremos con titulares. Muchos no pasarán del titular, y ahí se quedará. A tomar por saco décadas de lucha por el derecho a la información. Es más interesante hacer un “me gusta” en una publicación sobre gatitos o la última borrachera en un garito.

Consultando las estadísticas de Pistonudos me encuentro con un artículo que ha tenido el mayor alcance del mes, es decir, que más gente lo ha visto en sus muros, miles de personas en una semana. ¿Cuántos han abierto el contenido y se lo han leído? Ni el 6%.  Debo entender que se trata de gente tan preparada, informada y cultivada, que solo con leer un titular ya no necesitan leer el cuerpo, ni ver las fotos. Incluso podría estar el artículo en blanco o borrado, el 94% no notaría la diferencia.

Eso sí, la noticia de “no te puedes creer lo que Fulanito hizo el último día” tiene una conversión alcance/visitas reales muchísimo mejor. Dentro de ahí, habrá que tragarse como 20-40 anuncios que dificultan o impiden la navegación, y hacer varios clics hasta enterarse qué coño hizo Fulanito el último día. Es más fácil saber cuánto le mide la chorra a Justin Bieber que saber quién es el presidente de la Comisión Europea, ¿y qué demonios es la Comisión Europea? ¿Es un comité gastronómico?

Que cada uno asuma su responsabilidad, y elija qué tipo de periodismo quiere, el de calidad o el de mierda

Me sumo a las tesis pesimistas de Arturo Pérez-Reverte. España no es inculta, el analfabetismo casi se ha erradicado, y la gente navega por Internet porque sabe leer y escribir (bueno, algunos se quedan en la frontera, ni entienden lo que leen ni escriben algo inteligible). Cuando uno hace clic en un enlace, sintoniza un canal de televisión, compra una revista o deja de hacerlo, está eligiendo. Luego vendrán los lloros.

Estamos premiando -a escala macro- un modelo de becarios mal pagados (o no remunerados), de refreír contenidos, de difundir gilipolleces, mentiras y falsedades, de nada que se acerque al periodismo de investigación, de banalización, desinformación e idiotización. Sí, vamos de cabeza a la idiocracia. A los poderosos esto se la pone tiesa: no hay que hacer nada para controlar a la población y que se amuerme ¡lo hace ella misma, en sus ratos libres, y sin que haya que gastar dinero! Pobre Goebbels, lo que se ha perdido por  nacer en la época equivocada. Por cierto, ese último nombre no es un malo de un videojuego.

El fenómeno no es solo español. Los británicos han demostrado con el Brexit que la sociedad no está madura para tomar ciertas decisiones de forma acertada, y en Estados Unidos un payaso racista beligerante y mil cosas más puede llegar a ser presidente (de un país donde ganó George W. Bush, ya me lo creo todo). En Europa triunfan los populismos de izquierdas y de derechas, a tomar por culo la moderación que más estabilidad ha generado en décadas. Estamos construyendo el mundo que “queremos”, y el que nos merecemos.

En Twitter, al menos, es un poco más fácil informarse mejor, eso sí, a golpe de titulares. El periodismo está sobrevalorado. Si convertimos en prescindible todo lo que va por debajo del titular, El Mundo lo podrían llevar cinco amiguetes, y desde su casa. Lo mismo para el Telegraph, Washington Post o el Corriere de la sera. Total, cada vez menos gente se lo lee. El otro día hablaba de revistas de coches. Extiendo el razonamiento a los periódicos: ahí es donde mejor se explican las cosas, y con más detalle. Su venta no para de caer. Lo dicho, la sociedad está eligiendo, y lo está haciendo con el culo.

¿Qué propongo? No creo que yo sea un modelo de conducta para nadie, pero aconsejo humildemente usar las redes sociales para lo que son, para socializar, y para informarse uno acuda a periodistas profesionales. Acudiendo a muchos se reducen los sesgos y las parcialidades. Tanto los de izquierdas como los de derechas pueden hacer acertados análisis o soltar una sarta de chorradas. Procuro escuchar o leer a unos y a otros, esté de acuerdo con ellos o no, es lo que se llama estar informado. Tengo la obligación de hacerlo si pretendo un día ser tratado como un periodista de verdad, pero debería ser obligación de cualquier ciudadano.

Tengo amigos que no ven el telediario, ni oyen la radio (la musical no cuenta), ni compran periódicos. Lo que pasa en el mundo se la suda, y dedican el tiempo que emplean en defecar en mirar algún periódico online, casi siempre titulares. Se enteran de algo, y mal, por redes sociales. Así nos va. En la época de los romanos los gobernantes tapaban sus vergüenzas con el pan y circo, la gente estaba distraída y no tocaba las narices en asuntos públicos. ¿No hemos aprendido nada en 2.000 puñeteros años? Está visto que no. Con la masa borreguil se puede hacer lo que se quiera desde el poder. No le demos esa satisfacción a la minoría.


Ahora, después del desahogo, esto quedará aplastado en redes sociales ante fotos de gatitos, garitos, frases célebres o inventadas, o el clicbait de turno. Continuad con vuestras vidas.

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4 pensamientos en “En redes sociales todo son titulares y “me gusta”; información, poca”

  1. Ten en cuenta que algunos de los lectores de Pistonudos acudimos regularmente a la página directamente a leer los articulos, los leemos, y luego al verlos en las redes sociales le damos un “me gusta” sin abrirlo (pero porque ya lo hemos leido previamente).

  2. Yo ya he tirado la toalla. Tengo claro que las redes sociales no sirven para informarse. Intentarlo es como ir a comer a un vertedero.
    Para informarse, un buen cliente RSS y a entrar directamente a las webs. Ah, y leer el periodico, que algunos todavía lo compramos.

  3. ¿Son realmente las redes sociales o es la sociedad?

    Leyendo noticias de prensa, llevo tiempo pensando que en España no cabía un tonto más (si entraba otro se caería al mar).

    Acontecimientos como el del Brexit y el posible triunfo de Trump, me han hecho darme cuenta de que esto no sólo pasa en España.

    Creo que las redes sociales son sólo un reflejo del tipo de sociedad que tenemos, en la que el conocimiento está infravalorado. Sólo así se explica que Telecinco y Belén Esteban sean líderes de audiencia.


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