“La era de la estupidez”, un documental que deberías ver

Recién he terminado de ver un documental de hora y media al que llegué por accidente, y que me ha atrapado sin remedio. He conseguido resistir incluso a las inevitables cabezadas de la sobremesa, y al terminar de verlo, me he preocupado bastante. Pasa lo mismo cuando a uno le sacan de su burbuja y le recuerdan que el mundo no va por el buen camino.

“La era de la estupidez” es una obra de 2009, que se anticipó al año en el que los científicos establecieron el punto de no retorno para reducir las emisiones de carbono, 2015. Sí, han pasado dos años, y preocupa especialmente que el ahora presidente del país más contaminante del mundo piense que el calentamiento global es una patraña. Muy posiblemente ya hemos superado la era contemporánea, y hemos entrado de lleno en la era de la estupidez.

Detrás de la realidad cotidiana de mensajes de WhatsApp, vídeos y GIF de gatitos, youtubers y demás banalidades está la realidad. Nos estamos cargando el planeta más rápido que nunca, y no podemos esperar que la papeleta la resuelvan los políticos, y menos si se vota a los políticos equivocados. Si la gente vota estupidez, estupidez tendrá. Ya dijo Einstein que hablamos de algo infinito, y no se refería al Universo.

Ahora más de un preguntará: “ya, majete, ¿y qué quieres que yo le haga?”

Respondo:

  • Reduce tu consumo, reutiliza las cosas y en último término recíclalas
  • Invierte más en aislar tu vivienda que en climatización
  • Intenta vivir sin servilletas de papel y cualquier tipo de producto desechable
  • Utiliza las cosas hasta el final de su vida útil, o ponlas en circulación para que otros hagan lo propio (corolario: no tires lo que funciona o sirve aún)
  • No compres compulsivamente, sino con criterios racionales: lo que te haga falta, no para acumularse en armarios
  • Entérate que no siempre 3 kilómetros es una distancia imposible andando
  • Baja la temperatura del agua caliente de la ducha, pero pon el grifo al máximo del lado izquierdo, evitas mezclar la caliente con la fría y tirar el dinero
  • Devánate los sesos para reducir tu consumo al volante en todos los sentidos: menos combustible, menos uso de frenos, cuida las ruedas para que duren más…
  • Evita el uso de envases y recipientes en la medida de lo posible: prefiere los envases con mayor cantidad producto/volumen. Si puedes comprar a granel, mejor
  • ¿Seguro que necesitas comprar agua embotellada?
  • Carga lavaplatos y lavadoras a tope, y ponlos por la noche o en horas de baja demanda
  • Reduce la potencia contratada de electricidad si puedes: baja el recibo y se racionaliza el uso de electrodomésticos
  • Para los productos básicos acude a tiendas cercanas, sin usar coche ni provocar atascos en centros comerciales
  • Pregúntate cuánto contamina un viaje en avión cuando vayas a volar
  • ¿De verdad crees que es mejor comprar 3 cosas que duran 5 años, o que es mejor comprar una más cara que dure más de 15?
  • Fíjate el país de origen de los bienes que compres, ¿vienen del otro lado del mundo? La fruta fuera de temporada es un buen ejemplo
  • ¿Vas en camiseta por casa en invierno? ¿No te parece que algo no encaja?
  • Lee los programas electorales antes de votar
  • Coloca regletas con interruptor y temporizadores para limitar el consumo residual de energía. Básicamente la nevera es lo único que ha de estar 24 horas encendido
  • Haz más uso del transporte público, la bicicleta o tus piernas
  • Si viajas lejos y solo, comparte coche y reduce gastos (y emisiones)
  • Coloca limitadores de flujo en los grifos y ducha: 7 litros por minuto son más que suficientes
  • Deja de pensar que un ecologista es como un hipster, pero que no se lava. Estás leyendo a un ecologista que se lava todos los días y no parece salido de una película de supervivientes en el Pacífico

Puedo seguir hasta que nos aburramos, pero creo que se va captando el mensaje…

Sí, me aplico en mis carnes casi todo lo que he dicho antes. No hace falta que vivamos desnudos a la intemperie sin usar el teléfono móvil. Se trata de racionalizar los recursos y hacer un mejor uso de ellos, eso nos da más posibilidades de sobrevivir. En 2055 seré un anciano, no sé cuántas desgracias tendré que ver, pero creo que nos tenemos que preocupar un poco más de la generación siguiente y mirar menos nuestro ombligo.

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