Libros

«Tranquilos, que yo controlo», tres años después

Hoy, 20 de octubre, no solo es el aniversario del primer episodio de «La Segunda Oportunidad» -41 años ya-, también es el aniversario de la presentación de mi libro sobre seguridad vial, «Tranquilos, que yo controlo» (2016). La casualidad quiso que fuese el mismo día, 20 de octubre, y la fecha la eligió el responsable de la empresa editorial, o los de la Biblioteca Municipal de Retiro (Madrid). Qué más da.

Aquel día me sentí importante y todo. Antes de mi turno hablaron tanto el director de Meridiano Editorial, Carlos Yañez, como mi difunto abuelo, Paco Costas. Uno de los materiales que usamos para la presentación fue precisamente la cabecera de «La Segunda Oportunidad». Yo me limité a tomar el testigo de mi abuelo en materia de divulgación, tomando como partida todo lo que me enseñó él y otros tantos expertos, y empaquetarlo en 300 y pico páginas.

Ese día no estuve rodeado de medios de comunicación, ni expertos en seguridad vial, ni prescriptores que a buen seguro me habrían ayudado a vender más libros. Estaban familiares, amigos, compañeros de clase y allegados. A muchos de ellos les regalé el libro, porque ya sabía que nunca me haría millonario con ese título, prefería que tuviese una función más útil, evitarle problemas a las personas, sobre todo las que están más cerca de uno mismo.

Podréis considerar que esto es una cagada desde el punto de vista del marketing, y puede que así sea, pero sentí que era lo correcto. Luego evidentemente algunos medios de comunicación recibieron el libro y algunos me entrevistaron o hicieron alguna reseña sobre él. Total, eso es faena de la editorial.

Tres años después es difícil encontrar el libro en una tienda física. Esta mañana he hecho la prueba en El Corte Inglés, estaba husmeando y se me acercó una comercial a preguntarme si buscaba algo. Le dije que sí, «busco un manual de conducción, Tranquilos, que yo controlo». La chica, un derroche de amabilidad, me dijo que lo buscaría en un momento. Al cabo de dos minutos se acerca y me dice «es un libro de Javier Costas Franco pero ahora no tenemos existencias, se podría adquirir online».

Lo comprobamos con el ordenador, ningún El Corte Inglés de España lo tiene. Luego le enseñé el DNI para que se quedase con una anécdota laboral :lol:. Algunas librerías tendrán algún ejemplar y en la editorial quedan poquitos ya. Creo que en total ha sido una tirada de 500 ejemplares. Lo sé, no han sido muchos, y decir que es un éxito comercial sería muy poco objetivo, pero con haber ayudado a un solo lector a evitar un accidente o un susto, yo con eso me conformo.

También ha sucedido que alguos amigos o allegados a los que hice llegar un ejemplar no llegaron a leerlo, y luego hubo muchas lágrimas cuando les cayó alguna multa, provocaron daños a un vehículo o tuvieron una experiencia desagradable. Mi parte, al menos, la hice bien. También tengo constancia que algunos padres sí que se lo leyeron y me dieron las gracias. Lo dicho, no toda recompensa a un escritor es de tipo económico, prefiero que sean de este tipo.

¿Habrá una segunda edición? Buena pregunta. De momento no parece que vaya a ser así, pero en formato e-book se puede descargar legalmente por menos de 6 euros, y eso no tiene límite de existencias. Doy fe de que no me he hecho millonario con el libro, aunque no me importaría haberme llevado un pellizco para pagar a tocateja un Toyota GT86. Pero lo dicho, para mí lo realmente importante es haber hecho un servicio a la sociedad, por pequeño y minúsculo que haya sido.

Esa fue la intención con la que se hizo «La Segunda Oportunidad», hacer un servicio a los demás. Obviamente la serie fue mucho más eficaz, y no creo que 41 años después se acuerde mucha gente de mi libro. Para entonces -2057- la mayoría de los vehículos en circulación serán autónomos, poca gente conducirá manualmente y los accidentes de tráfico serán considerado algo del pasado, como otras tantas cosas que ahora son cotidianas y que dejarán de serlo.

Espero estar vivo para entonces, tendré 74 años. Pero hasta que no lleguemos a ese punto, habrá que seguir insistiendo en los mensajes a favor de la seguridad vial y divulgando. Aquella serie estrenada en 1978 se ha quedado obsoleta en muchos sentidos, pero en muchos sigue siendo vigente aunque salgan coches muy viejos, gente con pantalones de campana y unas melenas dignas de anuncio de champú. De momento lo que escribí en 2016, salvo alguna errata, está plenamente vigente tres años después.

La tecnología no ha alcanzado suficiente madurez como para salvarnos de nosotros mismos. Es lo que hay. Es más, diría que poco a poco nos hace cada día más gilipollas, pero eso es un tema aparte.

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One Comment

  1. Alberto

    Te aseguro que el ejemplar que reposa en mi salón estará a buen recaudo durante muchos años y pasará por las manos de mis hijos como condición antes de dejarles mi coche. Espero que algún día te animes a escribir otro volumen aunque tampoco te vaya a sacar de pobre. Un saludo

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