Análisis de prensa

«Estado de alarma», un polémico canal de Youtube

Hace ya varios años que tomé la costumbre de escuchar la radio todos los días -al menos, entre semana-, leer prensa digital y ver telediarios. Formaba parte del proceso de profesionalizarme como periodista, además de estudiar la carrera. Diría, humildemente, que estoy bien informado. Me nutro de contenidos de gente de mi «cuerda» y también de la que no, porque la pluralidad enriquece. Últimamente ha surgido en Youtube una iniciativa cuanto menos interesante como producto periodístico, «Estado de alarma», desde el 26 de marzo, y comparto con vosotros mi análisis. También está en formato podcast en Ivoox.

Es una emisión en directo -se puede ver después en diferido- que comanda Javier Negre, ese periodista al que acusaron de inventarse una entrevista a una víctima de Sergio Morate (cosa diferente es que una persona no concediese una entrevista desde el punto de vista formal) en un reportaje de investigación. Eso quedó plasmado en el rectificado que publicó El Mundo a raíz de la Sentencia firme nº 125/2019, de fecha 18 de julio de 2019. Admito que piqué con el falso titular de que se había inventado la entrevista, y así lo tuiteé, así que sirva esto para disculparme. No he conseguido encontrar mi tuit para suprimirlo.

Pero volvamos al canal en sí. Está hecho con unos medios totalmente caseros, ni siquiera se han molestado en comprar un dominio (p.ej. estadodealarma.com se podría adquirir por 10-15 euros) y la cuenta de correo es de Gmail. Se supone que no reciben ingresos -no hay publicidad ni patrocinadores visibles- y que es un espacio de libertad, ausencia de censura, y que cuenta la verdad. De la bonita teoría periodística pasamos a lo que son cosas más tangibles, más verificables.

Para empezar, «Estado de alarma» está claramente orientado a la derecha, lo cual no es intrínsecamente malo. Tienen tanto derecho a montarse un canal de derechas como lo tiene Javier Gallego Crudo a hacer su «Carne Cruda» todo con gente del espectro contrario. Pero eso no es plural. Le meten muchísima caña a La Sexta por ser el presunto altavoz de las consignas del PSOE y de Podemos, y en dicho medio se puede ver a gente de izquierdas y de derechas decir grandes verdades y completas gilipolleces; hay de todo. Y tienen de lo suyo.

El perfil de los invitados al programa está claramente definido: Cristina Seguí, Alvise Pérez, Carlos Cuesta, Isaac Parejo (Infovlogger)… Se echa de menos el punto de vista de una voz discordante que pueda defender sus ideas argumentando, que es de lo que se trata. La ventaja de este formato, en el que los invitados suelen estar de acuerdo, es que no se pisan constantemente ni se enzarzan en una discusión en la que el espectador acaba desconectando mentalmente, algo que fácilmente ocurre en programas como «La Sexta Noche» cuando A y B no se ponen de acuerdo (que suele pasar).

Hay momentos en que el conductor del programa, Javier Negre, en vez de hacer preguntas a los invitados, aprovecha para desahogarse y lanzar mensajes con un fuerte olor a ganas de revancha o para tirar dardos a rivales como Antonio Maestre, Antonio García Ferreras o Xavier Fortes, como si fuese su tribuna personal

Sin embargo, me parece destacable el hecho de que reuniesen a más de 400.000 personas en un directo para pedir la dimisión el Gobierno. Yo estuve ahí, no para manifestarme, sino para observar, y la gente entró a razón de varios miles por minuto. No descarto que pueda haber bots ahí, pero desde luego la lluvia de comentarios que se vertían -imposible de leer correctamente- no tenía patrones aparentes de uniformidad. Desde luego sí fue una brisa de aire en un clima en el que los medios tratan de no desmoralizar demasiado a la población con la parte negativa de la pandemia. El vídeo ya tiene casi tres millones de reproducciones.

Está bastante claro -el que no lo vea está ciego- que España sigue liderando la triste clasificación de víctimas en relación al millón de habitantes, somos líderes mundiales, y eso que fácilmente los muertos por COVID-19 son el triple de los confirmados por cifras oficiales. Los que mueren sin test no cuentan. El año que viene, cuando el INE nos diga cuánta población ha caído en un año por encima de lo normal, nos haremos una idea más aproximada del alcance de la tragedia.

El programa empezó «de lunes a jueves» y ya es «de lunes a domingo»

Como periodista considero que la población tiene derecho a saber toda la parte negativa de la epidemia, y en qué medida las decisiones tardías, improvisadas o erróneas del actual ejecutivo han costado miles de vidas. Ojalá erre con este tiro, pero creo que más bien acabaremos esto con 80.000 muertos. Oficiales hay -hasta los datos de ayer- unos 17.500, si fácilmente son el triple -de acuerdo a las funerarias y actas de enterramiento- serían 52.500 fallecidos reales, y esto todavía no ha acabado y seguirán muriendo a cientos durante semanas.

Pero como ciudadano me parece comprensible que las noticias no estén constantemente metiendo miedo a la población -por mucho que esté justificado- y hablando de fosas comunes, de camiones frigoríficos que van a los tanatorios llenos de ataúdes y de sanitarios al borde de un ataque de nervios. Pongámonos en el lugar de ancianos que deben estar muertos de miedo, y que encima habrá que mantener encerrados como pajaritos en jaula durante meses.

De ahí que los aplausos a los sanitarios, los bailes, el «Resistiré», e incluso se haga humor en esta situación no es algo intrínsecamente malo. Quien quiera conocer la parte más chunga de la pandemia tiene a su disposición la información fuera del prime time de la televisión. ¿Hasta qué punto merece la pena tener a millones de personas desmoralizadas y con miedo? Lo dejo a criterio del que me esté leyendo. Además, la infodemia llega a lograr que el espectador desconecte y deje de informarse.

«Estado de alarma» también tiene sus sombras. Ayer mismo el programa difundió el bulo de que WhatsApp está censurando mensajes y que Newtral y Maldita.es están interceptándolos. Eso es radicalmente falso y ninguno de los invitados se tomó la molestia de comprobar que no es así. Además, ni Newtral ni Maldita.es tienen capacidad técnica para censurar ni analizar varios millones de mensajes por segundo, que además se transmiten de terminal a terminal encriptados. Simplemente es imposible, palabra de ingeniero informático técnico (que de eso sé algo).

El mismo periódico El Mundo lo explica en una nota, y se publicó ayer a la hora de comer. Debe ser que Javier Negre no lee todo lo que sale en su propio medio. Simplemente la aplicación no permite el reenvío del mismo mensaje a más de una persona si ha sido ya reenviado cinco veces, y en todo el planeta. Da igual cuál sea su contenido, puede ser sexting, un bulo o una información legítima. Eso se hace con un identificador numérico/alfanumérico que no analiza el contenido ni lo puede analizar. El riesgo de que se practique censura en WhatsApp es el mismo que en Telegram, no es 0, pero se acerca mucho.

Y hay más perlas en el programa. Alvise Pérez se columpió que te rilas con eso de que Manuela Carmena había recibido un respirador en su domicilio por una empresa privada, ambos lo desmintieron. Alvise, patinaste (y no es la primera vez), y te van a llevar a juicio. Melchor Miralles se encumbró diciendo que había más de 20.000 sanitarios muertos en España (las matemáticas dicen otra cosa, querría decir «contagiados»). Y el propio Javier Negre se columpia diciendo que le quieren meter en la cárcel por ser un periodista incómodo. Ni que estuviésemos viviendo en Venezuela… Esas cosas en España no ocurren.

Los 145.000 suscriptores del canal de Youtube son bastante significativos. Varios programas y previos han sumado más de 150.000 reproducciones y siguen estando ahí para que cualquiera los vea. Para que los ciudadanos se informen correctamente y se les diga «la verdad» hay que currarse un poco más lo del contraste y la pluralidad. Además, el espacio llega a convertirse en un espacio de opinión pura -no información-, y con opiniones bastante uniformes. Se echa de menos que hablen expertos, cosa que hacen TVE, Antena 3 o La Sexta, esos acusados en el canal de Youtube de censurar, manipular o ser títeres de Moncloa. Coherencia, por favor.

Querido lector, te invito a que compruebes por ti mismo todo lo que estoy diciendo. No tengo nada que ocultar

El Gobierno ha cometido muchos errores. También hay cagadas en los gobiernos autonómicos. Muchas cosas se han hecho mal, pero que España lidere la tasa de muertos por millón de habitantes no se explica solamente por haber permitido el 8 de marzo las manifestaciones masivas, los partidos de fútbol con público o el mitin de VOX en Vistalegre. Tiempo habrá de sobra para diagnosticar y corregir todo lo que se hizo mal, que seguramente han sido muchísimas cosas. Y hay 15 años para dirimir responsabilidades penales, fuera de los directos, los calentones y la inmediatez. Afortunadamente, la justicia no funciona así. Es el mayor desastre en España desde la Guerra Civil. A nivel planetario, el mayor desde la Segunda Guerra Mundial.

No quisiera que el lector piense que esto me trae sin cuidado, un miembro de mi familia más directa ha tenido síntomas fuertes y ha estado al borde de la hospitalización -estando el más cercano saturadísimo- y siendo población de riesgo. Se ha librado por poco. En lo que me atañe en lo personal ni un solo síntoma desde que todo esto empezó, y es para estar agradecido, también hay gente de mi edad que ha caído. Cuando me hagan test sabré si lo he pasado sin síntomas o si mi nivel paranoico de seguridad me ha hecho esquivar al virus durante cuatro meses. Respeto el confinamiento, llevo aislado más de un mes y he donado sangre.

Desde aquí, vaya mi reconocimiento a todos los que están haciendo que la sociedad se mantenga y que la economía no colapse del todo, ya sean civiles o militares, el país está en deuda con vosotros.

Me despido con un recordatorio: ¿quieres estar bien informado? Diversifica medios, pero de prensa seria sobre todo. Los youtubers y los opinadores están bien para contrastar -siempre y cuando aporten algo, si no son simples charlatanes-, que los periodistas se pueden equivocar, pueden haber seguido pistas falsas o les pueden haber cerrado la boca sus jefes. Sería de necios decir lo contrario. Seguir únicamente a aquellos que son de nuestra cuerda nos dará una falsa sensación de saber lo que está pasando, la verdad no siempre es una magnitud binaria de blanco o negro, es más bien una escala de grises.

¿Es «Estado de alarma» una forma de estar bien informado? Está bien para contrastar, pero tienen también de lo suyo. Lo mismo se puede decir de «Carne cruda», «Al rojo vivo» o «Herrera en Cope». La diversidad y la pluralidad enriquecen.

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2 Comments

  1. Dolores

    Hola buenos días:
    Me encanta vuestro programa mi madre y yo lo vemos siempre, nos gustaría aportar algo para ayudaros pero yo estoy en el paro en un ERE y mi madre tiene una paga pequeña con la que vivimos las dos.
    Yo la he enseñado a usar su tablet, para poder ver vuestro programa y tiene 71 años. Solo deciros que ánimo seguir con lo que estáis haciendo, porque España necesita gente como vosotros, que digan la verdad de lo que hay.
    Gracias por vuestro trabajo,

    Reply
    1. Javier Author

      Dolores, yo no tengo relación alguna con «Estado de alarma», simplemente he comentado lo que me parece.

      Las formas de colaborar financieramente con ellos, si ese es tu deseo, las dejan bien claritas en cada vídeo, ponen número de cuenta bancaria y -aunque te será más complicado- a través de Patreon.

      Negre y compañía dudo que pasen penurias, solo en Patreon tienen 626 donantes en este momento (en el caso menos favorable, 1.200 euros al mes, pero serán muchos más).

      Reply

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