«Veneno», ¿la serie española del año? – JavierCostas.com
Cine y TV

«Veneno», ¿la serie española del año?

Este año tan particular estoy consumiendo más realidad que ficción ante la «caja tonta», aunque a veces hay que desconectar completamente del presente que vivimos. Una de las mejores distracciones que he encontrado es «Veneno», una serie que se ha estrenado en Atresmedia Premium, en abierto solo han echado los dos primeros capítulos. Fue el 25 de octubre, y ahí es cuando la descubrí.

Me declaro un profundo ignorante sobre quién fue «la Veneno», Cristina en su vida adulta y Joselito en su juventud. Cuando saltó al estrellato -como quien dice- todavía iba a los dos últimos cursos de la EGB (1996-1997), y aunque me veía el comienzo de «Esta noche cruzamos el Mississippi», que era la parte digamos más suave del programa, las apariciones de la persona en cuestión ya eran cuando estaba frito. Exonero a mis padres de toda responsabilidad por haber visto ese programa con menos de 14 años. Podéis llamarlo rebeldía adolescente si eso. Cosas mucho peores ve la chavalada hoy día en sus teléfonos móviles y a edades más tempranas.

Lo que más recuerdo del programa de Pepe Navarro fue la parte de las risas, los doblajes de películas de Chiquitistán por parte de un prematuro Florentino Fernández, o el descubrimiento de esos temazos del rock que acabaron en recopilatorio en cintas y CD. Pude hacerme con una copia de una cinta, algo es algo. Sigo oyendo esa música. Pero volviendo a «la Veneno», pues sí, no recuerdo haberla visto en directo. Había oído hablar algo de una transexual que salía en la tele liándola, pero poco más. Quien se haya perdido esa época de la televisión o la quiera recordar, puede ver un recopilatorio en Youtube.

Era un poco escéptico sobre la calidad de la serie, había demasiado hype en torno a ella y por una parte interesada, Antena 3, que hace su lógico autobombo en la información cultural del telediario, entre la actualidad internacional y los deportes. El día que la estrenaron en abierto le di una oportunidad, a ver qué me ponían delante de los ojos. Y ha sido todo un descubrimiento.

Sin entrar a valorar la vida del personaje, que eso ya es una cosa muy personal de cada uno, a nivel técnico y artístico la serie es una puñetera pasada. Pocas veces he visto algo con ese nivel de calidad y afán por el detalle hasta en lo más insignificante. Trasladan al espectador fielmente a todas las épocas que se ven reflejadas en la narración, desde finales de los 60 hasta nuestra época casi actual (Cristina falleció en 2016).

La historia gira en torno a dos ejes, la vida de «la Veneno», y la vida Valeria Vegas, otra mujer transexual que conoció a Cristina en vida y plasmó sus memorias en formato de libro: «¡Digo! Ni puta Ni Santa. Las memorias de La Veneno». El espectador se ve totalmente sumergido en sus circunstancias, sus pensamientos y su intimidad. Y con buen gusto, o a mí no me ha parecido que sea con frivolidad. Ojo, Atresmedia es el némesis de Telecinco y Mediaset, y al rival se le ha respetado bastante más de lo que esperaba.

No es fácil tratar a un personaje en distintas épocas de su vida por razones evidentes, hacen falta varios actores, caracterización… pero en este caso lo han bordado. A veces he tenido que concentrarme para distinguirlos. También me hacía algunas preguntas, ¿hombre? ¿mujer? ¿transexual real? Como decía, la ambientación es excelente y da mucha verosimilitud a la historia. Hay mucho empeño en ser fiel a lo que ocurrió, sobre todo lo emitido en TV.

En determinado momento de la serie se cuenta la historia del auge y caída de Pepe Navarro como comunicador, el fin de «Esta noche cruzamos el Mississippi» y la aparición de dos espacios televisivos compitiendo en la franja late night en las cadenas privadas, «La sonrisa del pelícano» en Antena 3 y «Crónicas Marcianas» en Telecinco. No recordaba mucho del segundo programa de Navarro, y no me extraña, porque duró en antena prácticamente un par de meses. Tocó demasiado los cojones a quien no debía.

Hubo una época en la que Telecinco molaba, en serio

Pero me vinieron a la cabeza muchos recuerdos que tenía enterrados sobre la frivolidad de esos espacios televisivos: el abuso de casos mediáticos como el de las chicas de Alcasser -nunca olvidaré esos tres nombres, Toñi, Miriam y Desiree-, el Arny, el famoso vídeo de Pedro J… Esos contenidos me cansaron rápido, prefería la parte más humorística. En una ola posterior aparecieron personajes como Javier Cárdenas, el padre Apeles, Mariano Mariano,  y demás frikis que la máquina de la tele trituró hasta que no había más jugo que sacarles. Luego aparecieron los tomates, las tómbolas, los sálvames… otras víctimas y otros exprimidores.

«La Veneno» fue en su momento un animal televisivo que también fue exprimido, apareció de la nada, subió rápido, se mantuvo en una cresta de ola, y un buen día simplemente había desaparecido. Esas cosas también suceden en la televisión actual, pero las formas han cambiado un poco. Habría sido muy interesante a efectos sociológicos qué habría pasado si en los 90 hubiesen existido las redes sociales, los teléfonos móviles y los influencers.

Puede que se hablase de esto en algún canal del IRC en aquella época, y que algún coleccionista con síndrome de Diógenes digital conserve logs, pero poco más

La serie ya ha ganado varios premios y creo que todavía no han ganado todo lo que tienen que ganar. Merece muy mucho una oportunidad, aunque el personaje en cuestión resulte indiferente al espectador, incluso si le produce rechazo, porque quien ya tiene a Cristina en un pedestal no necesita que le convenza nadie para ver la serie. Pasa por encima a más de una serie americana endiosada por crítica y público, de lo mejorcito que he visto en ficción española (por mucho que esté basada en hechos reales, no es una serie documental, es un biopic).

Hasta el momento solo tengo un pero muy grande que ponerle, y es que el personaje de Florentino Fernández en la serie no da la talla en relación a los otros personajes reproducidos. No resulta en modo alguno verosímil, y me pregunto por qué el propio Flo no ha participado, aunque quiero pensar que se lo ofrecieron y rechazó amablemente el papel de sí mismo. Y no faltan cameos en la serie; de hecho, el cameo del propio Pepe Navarro me pareció apoteósico.

Todos los profesionales (y amateurs) que han trabajado en la serie se merecen un reconocimiento por el producto de cinco estrellas que han creado. Y «los Javis» se han encumbrado

No sé si será la serie española del año, pero como mínimo tiene que estar en el podio. Supongo que Antena 3 hará una redifusión en abierto más adelante, o que acabará licenciada en Netflix o Amazon Prime también (pasando por caja, evidentemente), lo cual le dará un segundo empujón al producto. A fin de cuentas, es legítimo que Antena 3 use su propia plataforma de televisión VOD y sus propios suscriptores para hacer caja. Para el mercado internacional la serie está licenciada en HBO Max.

Como medio para olvidar completamente la realidad que estamos viviendo en la actualidad, cumple con una eficacia absoluta. Hay un poco de todos nosotros en la serie, o más bien de todos nosotros que estábamos vivos en los 80 y hacia atrás, porque los más jóvenes no tendrán recuerdos y se han enterado de todo esto por la serie. El movimiento LGBT[etc.] ya tiene una serie de culto para los restos.

Por cierto, habrá que esperar para ver la serie en formato físico (DVD/Bluray), porque aunque se anunció por parte de Divisa Home Video que se podría lanzar al mercado este diciembre de 2020, Atresmedia prefiere esperar y rentabilizar el producto en su propia plataforma VOD. El libro de Valeria Vegas, por su parte, va por la tercera edición. También le traslado mi reconocimiento y «mis dieses».

Por cierto, no soy ningún crítico de series ni soy un especialista en nada de lo comentado. Lo que he dicho es desde el punto de vista de un espectador más, aunque algo me han enseñado de televisión en la carrera de Periodismo. El que esté leyendo esto tendrá su propia opinión, y debe tenerla. Ya me contarás qué te ha parecido, ¡pero no sueltes spoilers!

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One Comment

  1. polromeu

    Javier, coincido, trabajazo de serie, producto de altísima calidad para lo que hemos llegado a ver y, como bien dices, por el maldito hype que crearon que llegué a aburrirla antes del pase en abierto.
    Mis dieses a los Javis por esta obra de orfebrería.

    Reply

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