Crónicas murcianas (cap. I) ¿Me ayudas a cambiar la rueda?
Javier | 15 de Junio de 2009Mi novia suele decirme que me relaje en aquellas situaciones en que experimento tensión. Véase cuando alguien va conduciendo sin cinturón, o pegado al volante, o cruzando con el semáforo en rojo, con los reposacabezas en posición de guillotina, neumáticos pelados, con un retrovisor plegado…
Es superior a mi, no lo puedo soportar. Una palabra viene a mi cabeza ipso facto: “Insensatos”. No saben el riesgo al que se exponen, y son riesgos evitables. Un riesgo inevitable es cruzarte con alguien a quien le faltan dos tornillos, eso no es culpa de uno sino de la adversidad pura y dura. No lo dice precisamente un santo, pero es que no hace falta serlo para verlo.
Intento desconectar a veces, pero no siempre me lo ponen fácil. Voy a contar unas pequeñas historias de terror, intriga y suspense que me han acontecido en mis últimos periplos por la Región de Murcia, extensibles a cualquier lugar del Mundo. Cualquier parecido con la realidad, que a nadie le extrañe.


Para un mecánico es evidente lo que ha ocurrido: motor y ruedas no giraban solidariamente, hay un problema en la transmisión de potencia, y esto nos lleva al embrague. El motor gira a una velocidad determinada y mediante la caja de cambios, transformamos sus revoluciones en revoluciones a las ruedas, con relaciones más cortas para poca velocidad (motor y ruedas giran a velocidades más parecidas) y largas para viajar en autovía o a alta velocidad.


Tira el dado...








