La gran putada del GLP
Javier | 3 de mayo de 2010
Antes de seguir escribiendo, os debo una disculpa a todos los que me leéis. Desde que probé en una presentación de Chevrolet un coche propulsado por GLP, me pareció un invento excelente y que debería masificarse en bien de nuestros bolsillos, el medio ambiente y la diversificación energética.
El problema es cuando quieres convertir tu coche a GLP, aquí viene la jodienda. En teoría, cualquier motor de gasolina puede ser adaptado para funcionar con gas, da igual que sea carburado o de inyección, turbo o atmosférico, transversal o longitudinal… pero otra cosa es homologar eso, claro.
Entre 2008 y 2009 cambiaron la normativa en España, y nos han JODIDO a todos los que nos hemos planteado adaptar un coche antiguo (y no tan antiguo) para utilizar este combustible. Para empezar, se considera una reforma de importancia según el Manual de reformas del MITYC, concretamente la nº4.



Para un mecánico es evidente lo que ha ocurrido: motor y ruedas no giraban solidariamente, hay un problema en la transmisión de potencia, y esto nos lleva al embrague. El motor gira a una velocidad determinada y mediante la caja de cambios, transformamos sus revoluciones en revoluciones a las ruedas, con relaciones más cortas para poca velocidad (motor y ruedas giran a velocidades más parecidas) y largas para viajar en autovía o a alta velocidad.
Tira el dado...








