Archivos de la categoría Personal

Cuidado con tu cuenta de Playstation Network (PSN)

Playstation Network Cambio de ID de inicio de sesión
Si recibes este correo, y no lo esperabas, preocúpate…

Estaba revisando mi correo cuando me topo con un mensaje que me ha quitado las legañas. “Cambio de ID de inicio de sesión” y me lo remite “Playstation Network”. No se trata de phising, la dirección es auténtica, y me avisan de que un gordo granudo hijo de putin ha decidido quitarme mi cuenta de Playstation.

No es que dentro se atesoren grandes riquezas (el monedero estaba a 0,0 €) ni me halle colmado de trofeos rimbombantes, pero coño, es mi cuenta. Si se ha cambiado la cuenta de correo electrónico, no hay forma de recuperarla, salvo contactar con el servicio al cliente de Sony en España. Encontré, tras un buen rato, un número de teléfono gratuito, el 911 147 422 (de 09:30 a 19:30 de lunes a viernes), ante mi impotencia de no encontrar el apartado correcto en la sección de ayuda (y menos mal que soy ingeniero informático).

Si, en cambio, llega este mensaje después de haber hecho cambios legítimos en la cuenta, no pasa nada, el sistema funciona como debe.

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Pensando en las ruedas de la próxima temporada

Pirelli PZero Nero
Así lucían los Pirelli PZero Nero cuando compré el coche

Falta poco para que las ruedas delanteras de mi Prius cumplan su ciclo de vida, y tengo que ir pensando en su reemplazo tras casi 25.000 kilómetros. Las traseras -Goodyear EfficientGrip- van camino de los 100.000 kilómetros y aún tienen un dibujo más que decente, pero también tendré que cambiarlas a lo largo del año. ¿Y cuáles me pongo?

Dado que vivo a 1.000 metros de altura, en Madrid, muy de vez en cuando en invierno tengo que conducir a bajas temperaturas, a veces con hielo, y rara vez con nieve (donde suele haber pasado la quitanieves). Me dirijo a la periferia, donde hace mejor tiempo. No doy el perfil de un usuario de neumáticos de invierno, pero tampoco el de uno de neumáticos de verano. En realidad, lo ideal para mi modo de vida actual es tener un juego de ruedas mixtas, con buenas prestaciones en todo el año. He descartado tener dos juegos de llantas con ruedas de verano e invierno.

El problema es que para mi coche no es que sobren las alternativas. El Toyota Prius de tercera generación tiene dos medidas, 195/65 R15, y 215/45 R17. El mio tiene las llantas grandes, y mi medida es un poco rarita. Ni Michelin, ni Goodyear, ni Continental, ni Pirelli, ni Bridgestone me ofrecen neumáticos de esa dimensión del tipo que quiero. Me toca buscar neumáticos con una dimensión equivalente, que la ITV me admita.

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Pasado, presente y futuro del periodismo

A estas alturas del año, empieza el periodo de tortura para los universitarios: la temporada de exámenes y trabajos finales. Aunque haya pasado unas cuantas veces por el mismo proceso (esta es la sexta vez) no termino de acostumbrarme. Me entra el mismo agobio y sopor que cuando empecé mi primera carrera, y siento que se me viene el mundo encima. Como las otras cinco veces, también lo compaginaba con el trabajo.

El primer año de periodismo -ya como alumno oficial- se me ha pasado volando no, lo siguiente. Me da vértigo el ritmo al que pasan las cosas, igual es que quería que el tiempo pasara rápido y me ha alterado el reloj mental. Quedan segundo, tercero y cuarto. ¿Y después, qué? Me pongo a pensar hacia dónde va la profesión, con un importante desprestigio social.

A veces, hasta creo que la sociedad podría funcionar sin periodistas, pero no sería lo mismo. Luego se me pasa.

Lo cierto es que el futuro no pinta nada bien. La profesión se encuentra en un proceso de implosión: las vacas sagradas caen, proliferan nuevas iniciativas por todas partes, pero ¿cuántas se consolidarán? ¿Cada vez habrá menos puestos de trabajo para periodistas? ¿Volverá a ser una profesión de corte elitista donde se conozcan todos? Sinceramente, no lo sé.

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A veces recupero la fe [automovilística] en la humanidad

El pasado fin de semana estuve con unos amigos, y varios familiares suyos. Entre ellos, Miguel, un chico que acaba de cumplir 13 años, primo de mi amigo Pablo. Empezamos a hablar de coches, y aunque era evidente que algunos modelos los confundía y hacía preguntas típicas de los chavales de su edad… lo cierto es que “controla”.

Tuve un pálpito, si ese chico sigue el camino de los coches, igual acaba trabajando en el sector, desde luego tiene alto nivel de midiclorianos. Le saco prácticamente 20 años, dada la relación que tengo con su primo, no me importaría apadrinarle y tomarle como discípulo para enseñarle lo [poco] que sé. Miguel lleva leyéndome ya un tiempo, y es solo un niño.

He ido comprobando con los años, ya que me relaciono con gente de todas las edades (aunque normalmente es gente menor que yo), que cada generación pasa más de los coches que la anterior. Lo tengo bastante comprobado con los del 1995-2000, aunque conozco una honrosa excepción, uno de mis compañeros de clase, Luis, nacido en 1996. Con los de 1990-1995 comenzó el declive, aunque de esa quinta conozco a unos cuantos petrolheads.

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Hace 20 años inventé Blablacar

Blablacar

Allá por 2012 me dio por probar lo de compartir coche, y desde entonces soy usuario de Blablacar, aunque también he usado Amovens y Carpooling en menor medida. Muchos kilómetros en buena compañía casi siempre.

Esta foto se tomó el año pasado, llevé de Valencia a Madrid a dos chicas israelíes que iban a volar al día siguiente, y a un músico murciano. Tuve que cargar el coche hasta los topes porque quien reservó las plazas de las chicas no entendió lo de “equipaje pequeño”; era israelí también. Para mayor risa, íbamos en el Toyota Supra, un 2+2 con el maletero de un utilitario. Cupimos por mi dominio del Tetris. Pero me desvío del tema…

Lo que voy a contar a continuación es muy fuerte y puede hacer tambalearse el sistema. Yo inventé Blablacar. Sí, no es broma, y lo hice cuando aún iba al colegio. Como algo tan fuerte hay que demostrarlo, aporto pruebas. Estaba buscando una cosa en mis carpetas personales y apareció el increíble documento. Agarraos.

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Sobre trabajar gratis, AdBlock, precariedad laboral y dignidad profesional

Saludos, querido visitante. Lo que vas a leer a continuación no te va a costar nada, es gratis. Te ofrezco el fruto de mi trabajo a cambio de 0 euros, aunque no puedo evitar que estés pagando un acceso a Internet, electricidad y el desgaste del hardware que usas. Solo pido a cambio que aceptes que esta página tiene anuncios publicitarios que dan un dinerillo que permite -al año- algo más que cubrir los gastos básicos, mi tiempo no tanto.

Llevo trabajando en prensa del motor digital desde que tengo 18 años, y el dinero que me han pagado mis diferentes jefes ha venido del mismo sitio: de los anuncios e ingresos por otras vías. En ningún momento mi sueldo ha venido del aire, del buenrollismo o por ciencia infusa. Nadie ha tenido que pagar para ver mi trabajo, siempre se ha ofrecido en abierto, aunque obviamente había publicidad, y prácticamente siempre ha sido con formatos respetuosos con el visitante, y no intrusivos.

¿Sabes cuál es el peor enemigo de la “clase media”? La misma “clase media”. Nos empeñamos en ver siempre al enemigo exterior, que si el Gobierno, que si los empresaurios, que si el sistema. Y muchas de las decisiones que tomamos como consumidores premiarán, o joderán, a trabajadores como nosotros. Me abstengo de usar términos decimonónicos como “obreros”, “clase obrera” o “proletarios”, que estamos en el puñetero 2016. Y entrecomillo “clase media” por algo.

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El garaje de Juan Carlos, una nueva aventura radiofónica

Radio URJC

Dentro de pocas horas comenzará la grabación del programa piloto de mi nueva aventura, esta vez con micrófono en vez de teclas, y con audio en vez de HTML. Nace un nuevo programa de motor, a través de una emisora de radio universitaria. En realidad no se trata de una emisión a través de FM o AM, se difundirá a través de Internet.

Cuento con un equipo de jóvenes periodistas, todos somos alumnos de primero de carrera, ellos han puesto la ilusión y las mismas ganas de aprender que este viejo novato en temas de radio. Ya he participado en dos programas que dirigen amigos míos, y me siento cómodo ante el micrófono a pesar de mi voz de adolescente tardío.

¿Por qué ese nombre? Es evidente, Universidad Rey Juan Carlos, y un real personaje muy conocido por su afición por los [buenos] coches

Esta vez es diferente, no soy un colaborador, sino el responsable del programa, un reto un poco más alto. No hará falta escucharnos con un diccionario o un libro de mecánica al lado, pretende ser más abierto y para una audiencia lo más amplia que se pueda. Tendrá una periodicidad semanal, excepto cuando permanezcan cerrados los estudios de la URJC, con una duración levemente inferior a una hora.

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Dropcoin cierra, por lo “ratas” que somos

Dinero
¿A que mola ver tanta pasta? Pues con un blog personal, las ganancias son mucho más modestas…

Allá por primavera, instalé en el blog un servicio pensado para que los lectores, mediante pequeñas donaciones (0,10 a 2 euros) pudiesen colaborar con los gastos de esta página y llevarme alguna compensación por el esfuerzo de mantenerla. Dropcoin nació como una especie de “me gusta” remunerado, y lo adoptaron algunas páginas importantes como Politikon o JotDown. La empresa acaba de anunciar su cierre por ser económicamente inviable.

El “todo gratis” se ha llevado por delante otro proyecto, no terminamos de asumir (y lo digo también por mi cuando hago de visitante) que los artículos no se crean por generación espontánea, y que tienen a una persona echando tiempo detrás, no necesariamente forrándose. Es una pena, pero somos así.

En el tiempo que estuvo activo el botón de donar, no ha entrado un céntimo, pero sí me han entrado donaciones por Paypal. A los donantes les doy las gracias, no diré sus nombres porque no he pedido permiso para publicarlos. Las cantidades han sido lo de menos, me quedo con el gesto. La idea de Dropcoin era buena, ayudar a los creadores con aportaciones simbólicas, generando impuestos y una pequeña comisión para el mantenimiento de la propia empresa y el servicio.

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