Curiosidades

Estaba hojeando la Wikipedia, en el artículo de Farruquito y me he topado con una pequeñita errata:

¿A 860 Km/h?

¿De veras? Si que debía tener tuneado el BMW para ir tan rápido por una avenida, no me lo imagino ni con un camión cisterna de óxido nitroso detrás del coche. En cuanto a los 500 Km/h de velocidad máxima en vías urbanas, al menos sé que «nunca voy a recibir una multa por exceso de velocidad». A alguien le patinaron dos ceros en la cabeza.

Ya lo he corregido, es lo bueno de la Wikipedia. Ves un fallo y lo corriges, así de sencillo.

Enlace al artículo: Farruquito – Wikipedia

Reflexiones

Por fin, ya era hora, cuando escribo esto, ya lleva 24 horas en la cárcel Sevilla II, en la que ingresó ataviado con ropa deportiva y sin querer hacer comentarios a los periodistas. No hablo de él por amarillismo, más bien por la relevancia del caso. Dada la naturaleza de los hechos, no podía quedar impune el crimen que cometió, ni es una mera noticia sensacionalista más. Crea precedente.

Farruquito entrando en la prisión de Sevilla II. (Eduardo Abad / Efe)

Habrá quien piense que no hay que pasarse con el pobre chico. Atropellar accidentalmente es algo que le puede pasar casi a cualquiera, pero cuando eso ocurre por ir muy rápido, sin tener carnet ni seguro, no prestar ayuda al damnificado, huir y hacer todo lo posible por encubrirlo, ya es otra cosa. No basta con pedir perdón a la familia, lo que ellos han perdido, a Benjamín Olalla, no lo van a recuperar con buenas palabras.

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Reflexiones

No hace falta que presente el caso, a todos nos suena la historia de Farruquito. Ayer salió en varios medios que amplían la pena a este chico por el crimen que cometió y entrará en prisión en el plazo de unos meses. En total, 3 años de cárcel (aunque sólo va a cumplir ¡9 meses!), dos multas de 36.500 euros por omisión de socorro y «delito de simulación de delito», 118.000 euros en indemnizaciones para la viuda de Benjamín y los padres y retirada por 3 años del carnet que se sacó después de los hechos.

No alzaré los brazos al cielo gritando «¡¡Justicia!!» porque Benjamín Olalla está muerto, su mujer viuda y sus padres han perdido a un hijo. Ningún juez puede paliar eso. Una inmensa mayoría de españoles estábamos indignados por lo sucedido y que no sólo eludiese la prisión, sino que además, se sacó el carnet. Es posible que el fallo de los jueces no satisfaga a todos, pero es mejor que antes.

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