Personal

Las últimas horas han sido muy intensas, desde que el lunes conocí el agravamiento de la salud de mi abuelo y pude despedirme de él, hasta ayer, día en el que se produjo su velatorio. Cuando lancé el tuit anunciando el fallecimiento de Paco Costas, el teléfono no ha parado de sonar entre tuits, mensajes de Whatsapp, correos, mensajes en foros, llamadas… Ahora la batería me dura la mitad que un día normal.

He respondido a los que he podido, pero he leído todos los mensajes. En nombre de la familia, mi profundo agradecimiento por el cariño y el afecto hacia Paco mostrado en cualquier forma de mensaje o pensamiento. Seguramente él diría que no era para tanto, que él era un rostro presentador y que el mérito hay que repartirlo entre muchas personas.

Tampoco yo mismo esperaba que hubiese tanto movimiento mediático por su despedida, pero a veces equivocarse resulta un enorme placer. El tuit ya se ha visto como medio millón de veces, posiblemente tiene tantas interacciones como el resto de mis tuits (todos juntos) desde 2008. He estado pendiente de lo que ha salido en medios de comunicación, ya no solo desde el interés de un familiar, también como periodista.

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