Por fin, ya era hora, cuando escribo esto, ya lleva 24 horas en la cárcel Sevilla II, en la que ingresó ataviado con ropa deportiva y sin querer hacer comentarios a los periodistas. No hablo de él por amarillismo, más bien por la relevancia del caso. Dada la naturaleza de los hechos, no podía quedar impune el crimen que cometió, ni es una mera noticia sensacionalista más. Crea precedente.

Habrá quien piense que no hay que pasarse con el pobre chico. Atropellar accidentalmente es algo que le puede pasar casi a cualquiera, pero cuando eso ocurre por ir muy rápido, sin tener carnet ni seguro, no prestar ayuda al damnificado, huir y hacer todo lo posible por encubrirlo, ya es otra cosa. No basta con pedir perdón a la familia, lo que ellos han perdido, a Benjamín Olalla, no lo van a recuperar con buenas palabras.