Afortunadamente no están implantados, pero ¿y si los pusiesen en funcionamiento? Serían indetectables, acecharían en cualquier situación sin posibilidad de advertir su presencia. Al menos, los helicópteros pueden verse con el techo solar si nuestro copiloto está «al loro» y los coches camuflados de Tráfico pueden discriminarse por los chalecos amarillos que llevan los agentes.
Pero este sistema… da miedo. Desde el Servei Catalá de Transit dijeron «Ojalá tuviéramos radares tan pequeños». Este sería el sistema de sus sueños.
Un poco más en serio, aprovecho para hacer una pregunta: El hecho de estar seguro que en un determinado tramo no hay vigilancia, ¿hace que te tomes «alguna licencia»? Hay más razones que evitar la multa o la retirada de puntos para conducir mejor, pero hay que conocerlas.
