
Esto de tener un blog personal es una cosa guay. Una de las cosas que más me gusta es que en un momento dado puedo hablar de un tema completamente diferente y cuando me dé la gana. Por eso voy a hablaros de lo que me ha pasado con Samsung, quizás le pueda ser de utilidad a alguien.
Por noviembre ya estaba harto de no tener un televisor en mi piso de soltero alquilado, es un elemento imprescindible para la supervivencia. Tenía ahorros y ganas de pillarme un buen televisor, de hecho sería el primero que me compraría. Me fijé en uno bueno, bonito y barato, el Samsung LE32A336J1 de 32 pulgadas.
Quise comprarlo mediante financiación sin intereses, y después de presentar 800 papeles no conseguí hacer la operación, así que se me cruzaron los cables y pagué a tocateja con extensión de garantía a cuatro años, 485 euros, incluyendo un generoso descuento por ser amiguete del vendedor, ¡gracias Josemi!