Despedidas

Siento mucho el “parón” que tiene últimamente el blog, dispongo de poco tiempo y no estoy pasando una buena racha.

Despedida

Siempre hay un momento en la vida en que dos personas no se van a volver a ver, o por una temporada, o para siempre. Las despedidas son amargas, y cuando se sabe que es para siempre, es muy doloroso a menos que deshacerse de cierta persona sea un mal menor. Es un mal trago, y puede tener solución a corto, medio o largo plazo… o no.

En nuestra vida hay muchísima gente de la que no nos despedimos, pero no volvemos a ver. Compañeros de colegio, profesores, amigos, vecinos, ex-novi@s, dependientes… gente con la que compartimos lazos y que nunca nos hemos despedido de ellos. Y nos podremos sentir mal por no habernos despedido de cierta persona por tener miedo a pasarlo mal, o simplemente por no saber que iba a irse, o por puro pasotismo.

Mucha gente ha tenido la desgracia de perder a una persona por fuerza mayor o un accidente, y nunca tuvo la oportunidad de despedirse. No soy capaz de pensar hasta dónde llega la angustia de una persona que ha tenido una pérdida y no puede volver a decirle cuánto le quería, lo bien que le caía, lo especial que era para él… En la confección de algún artículo de los que se han podido leer aquí, he podido conocer sentimientos de personas que han perdido a alguien demasiado importante para ellos: un marido, una hija, un hijo, un padre, un amigo…

No podía evitar sentir parte de ese dolor, me llegaba hasta dentro. Intentaba ponerme en sus pellejos y pensar en cómo estarían sufriendo, y que ninguno de los problemas que he podido tener se acercan ni de lejos a los suyos. Hace poco, me topé con un blog escrito por un chico que perdió a su novia en un accidente. Meses después de su fallecimiento, él le sigue escribiendo poemas, le dedica canciones y siente su presencia. Desgarrador.

Más de uno pensará que pobrecillo, pero que espabile, y que lo superará. No se puede hablar tan a la ligera sin saber lo que esa persona está sintiendo y hasta qué punto llega su calvario. No quisiera experimentarlo jamás, tú tampoco lo querrías. Sirva de ejemplo la Carta de Virginia, su lectura encoge el corazón. Al final de la lectura, podemos “desconectar”, ¿pero Virginia también? Para desgracia suya, no.

Esas historias llenas de dolor y tragedia, son un buen motivo para poner más cuidado en lo que hace uno al volante y poner de su parte para que no haya más muertes, más sufrimientos y más dolor. Son más de 3.000 los muertos en accidentes de tráfico cada año, pero detrás de cada muerto o herido, hay mucha gente que se mete en un pozo de dolor que a veces no tiene final. Y siempre podemos pensar que eso nunca nos va a tocar a nosotros… a menos que seamos unos eremitas que no sentimos afecto alguno por ningún ser humano pasado o presente o seamos inmortales.

No sólo por los desconocidos, también por los conocidos. Circulando con gente que nos importa (y aunque no nos importe), hay que acordarse que no sólo se trata de la vida propia, también de las ajenas. Quizás a uno no le importa matarse en una curva perdida o dormido al volante, pero los acompañantes no tienen la culpa. Un poquito de responsabilidad, es lo menos que querríamos para nosotros.

Piensa en ello si alguna vez has llevado a unos amigos con 4 copas encima, o si has tratado de impresionar a tus pasajeros enseñando la velocidad punta de tu coche, o lo bien que trazas las curvas más difíciles de la zona, o en general, demostrando que como conductor eres un tio/tia cojonud@. Todos podemos hacer un pequeño ejercicio de autocrítica.

Ya lo he escrito varias veces en este blog: todos podemos poner nuestro granito de arena para evitar este cáncer. Lo que esté en nuestra mano, hay que hacerlo y no esperar cosas por arte de magia. No se trata con obsesionarse ni tener miedo irracional al coche, pero sí tener respeto a la carretera, al coche, a los demás usuarios de la vía, nuestros pasajeros… y a todas las personas para las que somos importantes, pues si un día les abandonamos, sufrirán mucho por no haber podido despedirse de nosotros. Y si pudieran elegir, no querrían una despedida, sino nuestra permanencia.

Si dos personas tienen que despedirse o no, que sea voluntario y no a la fuerza. Haz una pequeña lista mental de toda la gente que no iba a dormir bien si te pasase algo, o de aquellos a los que su pérdida te sumiría en un pozo de desesperación. No hace falta dedicar ni un minuto, ya sería suficiente.

Las multas se pagan, y el dinero se recupera. Los puntos se pierden, pero no para siempre. Los coches se reparan o se compran otros, pero son sólo máquinas. La vida de las personas y sus seres queridos, son un tema totalmente diferente.

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11 pensamientos sobre “Despedidas”

  1. llevo tiempo leyendo tu blog. gracias por el empuje que tienes y haber hecho un blog que seguramente le ha salvado la vida a algunos de nosotros sin darnos cuenta, yo por mi lado ya soy mas prevenido.

    un amigo con 4 pasajeros hace 3 dias se volteo en una zona de vibradores por exceso de velocidad, todos salieron vivos y los peritos del caso no se explicaban como salieron vivos, imaginense el dolor que me hubiera causado su muerte sabiendo que no hice conciencia en el para que no manejara a altas velocidades, pero hoy… hoy tengo una segunda oportunidad que no voy a desperdiciar.. voy a imprimir algunos de tus articulos y se los voy a llevar

  2. Si, esta bien todo eso… pero yo he perdido familiares en accidente de tráfico. Yo sé lo que es ese dolor. Cuanto más joven es la víctima, mayor es el dolor.

    Esta pasada semana he estado a punto de perder un amigo, el cual, gracias al buen hacer de servicios de emergencia, médicos y la fortaleza física que le ha dado la vida sana que ha llevado (lo de dar gracias a dios me parece estúpido) parece que tarde o temprano, va a volver a estar con nosotros.

    Pero ante estas pérdidas hay que considerar varias cosas.

    1- las pérdidas humanas son irreparables, pero la más irreparable es que se muera uno mismo, y no un tercero, por muy cercano que pudiera ser. Lo digo porque me parece muy bien que ese hombre homenajee constantemente a esa chica, pero siempre hay que mirar hacia adelante y reconstruirse uno a si mismo. El sobreponerse es el mejor homenaje que se le puede hacer al allegado fallecido.

    2- Los muertos por tráfico son más que los 3000 que hablas. Los números de tráfico tienen más trampas que una peli de chinos.

    3- ese pere Navarro al que tanto se defiende e idolatra por estos pagos, en unas declaraciones llamó idiotas indiscriminadamente a aquellos que hayan muerto o mueran en las carreteras. Sólo por eso había que defenestrarle, porque si hay una cosa que hay que respetar en este mundo, es la honra de los muertos, con independencia de que fuesen causantes o víctimas de accidentes.

    Un saludo!!

  3. Vale, puede interpretarse así, no te lo voy a discutir. De todos modos, si hay gente que puede sentirse aludida, como los que conducen 4 horas del tirón, o muriéndose de sueño o bebidos o con prisas, y de esos hay muchos, y un porcentaje significativo, se mata.

    ¿Que es una estupidez matarse pudiendo elegir no hacerlo? Pues se presta a debate desde luego. Poca gente ELIGE matarse en la carretera, pero sí elige hacerlo con más riesgos o con menos.

  4. Bien por ti , tu blog quieras o no , directa o indirectamente habrá salvado a mas de una persona , habra concienciado a mas de uno y alguno de los conocimientos que has ofrecido habran dado esa posibilidad de reacción ante alguna situación compleja.
    La verdad es que es un placer leerte .

    Un abrazo y animo

  5. Un abrazo Javier y gracias por este blog. Algunas entradas creo que servirán para que sino todos, al menos parte de tus lectores seamos más conscientes de la seguridad en la carretera. 🙂

    Ánimos!

  6. Por un momento he pensado que cerrabas el blog, al hablar de las despedidas, después he respirado y he comprendido por donde ibas.
    Cuando mi hija tenía unos 10 años, pasamos un fin de año en Tenerife. En el hotel conoció a otra niña, un poco más pequeña que ella y conectaron muy bien. Cuando llegó el día de marcharnos, la amiguita se puso a llorar mu desconsolada, como si supiera que sería la última vez que se verían. Y así fue.
    Lo peor de las despedidas es que sepas que nunca volverás a ver a esa persona. Esa situación sólo se da cuando la persona a la que despides es porque ha dejado de respirar.
    Pero es aún peor no poderte despedir de esa persona.
    Eso es lo que pasa cuando pierdes a un ser querido en la carretera.
    El resto de despedidas son sólo “hasta la vista”, porque nunca se sabe si puede haber una próxima vez.
    Por favor, despediros siempre con cariño y amor, nunca se sabe.
    Flor Zapata, madre de Helena.

  7. Yo también he perdido familia en la carretera, y años más tarde yo mismo pude haberla perdido.

    Todos los que sabemos lo que es hablar de esto en primera persona tenemos una percepción diferente del asunto.

    Y desde luego…es muy distinto morir en un accidente que matarse en un accidente.

    Hay gente que elige lo segundo.


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