Defiendo la electromovilidad desde que empezó a despegar de nuevo, a principios del actual milenio, pero siempre con argumentos y sin que nadie me haya untado. Me han acusado de ser untado por tirios y troyanos, pero yo sigo sin ver un céntimo de un lobby. Y aunque defienda la electromovilidad, hoy tengo que contaros una experiencia desagradable, porque hay que contarlo todo.
A raíz del subidón de precios de energía que hubo en 2022, tuve que mandar a mi compañía de electricidad y gas (EDP) a hacer puñetas, me estaban descapitalizando con sus facturas. Me enteré que Iberdrola tenía oferta de último recurso para el gas oculta a los buscadores, y como no querían que fuese cliente suyo, me dí de alta solo por fastidiar. La luz la contraté también con Iberdrola, 0,17 euros/kWh las 24 horas, y mis facturas bajaron una barbaridad.
Al ser cliente suyo, tengo las recargas de coches eléctricos bonificadas en su aplicación, Iberdrola Recarga Pública, así que la uso cuando puedo. Durante unos días, por trabajo, tuve que recargar varios coches uno detrás de otro en un punto de recarga de la provincia de Guadalajara. Meses atrás, lo había utilizado e hice un vídeo corto relatando la experiencia, que fue bastante positiva:
En teoría, es todo así de fácil, pero los últimos días fue un auténtico coñazo, con perdón por la expresión. El proceso fue básicamente el mismo:
- Enciendo la aplicación
- Apunto con la cámara al QR del punto de recarga
- Elijo recarga en conector CCS Combo
- Pongo un límite de carga de 20 euros
- Mi banco me pregunta si acepto la compra
- Me identifico ante el banco
- Meto la clave de seguridad
- Vuelvo a la aplicación de Iberdrola
- El proceso de recarga está iniciando
- Al cabo de unos segundos, gatillazo: «puede retirar la manguera del vehículo»
- Cuelgo manguera
- Vuelvo a empezar
Y así, en bucle, no exagero si, de cada 10 intentos, uno se materializó en una recarga, usando distintos coches y dos puntos de recarga en la misma ubicación. La misma del vídeo, se entiende. Que no había puñetera manera. Lo que normalmente sería media hora por coche hasta el 80% (y a 50 kW, que no es ninguna maravilla) me llevó bastante más.
Aparte de la pérdida de tiempo, es reseñable que, por cada intento de recarga, mi banco contabilizaba que tenía un importe retenido en la tarjeta de débito, llegando a acumular -y sin exagerar nada- más de 300 euros en autorizaciones, por lo que me dejó la cuenta con un saldo contable en negativo. Eso sí, pude seguir funcionando sin ningún problema, que ING Direct me permite estar en negativo hasta cierta cantidad.

Por pura desesperación, acabé llamando a atención al cliente, y menos mal que me atendió rápidamente un ser humano, no puedo decir lo mismo de Acciona, o de Zunder, donde me tocó esperar con otra incidencia en otro sitio. El operador me reinició el cargador y se quedó flipando, hasta se le escapó un «no jodas», cuando le dije que el proceso de recarga se había vuelto a interrumpir.
Al final, tuvo que pasar la pelota al fabricante del punto de recarga, Ingeteam Rapid 50, a ver qué estaba pasando. Son este tipo de experiencias de mierda las que a muchos pueden echar hacia atrás, aunque sean excepciones y no la norma, y en las que el cliente siente una absoluta indefensión. En este caso particular, tenía una alternativa de Acciona a 3 minutos en coche, al que habría llegado con un 2% de autonomía restante, pero ¿y si no la tengo, qué?
Usando mi mentalidad de ingeniero, se me ocurre una forma muy fácil de arreglar esto. Si hay un punto de recarga en el que se detectan tantos intentos infructuosos en el espacio de minutos, debería saltar una alerta y que alguien se ponga a investigar qué pasa, sin necesidad de que el cliente lo haga, ni tenga que llamar a nadie, y sin la necesidad adicional de que ese cliente sepa algo del tema, empatice con la empresa, y colabore para solucionar SU problema. Eso no me lo paga nadie.

Entiendo que los técnicos no son omnipresentes, no pueden estar en todas partes, y es absurdo que en cada punto de recarga haya una persona en nómina, viendo la vida pasar, hasta que haya alguna incidencia para atender al cliente. Eso sí, la tecnología nos brinda herramientas para evitar que estas cosas pasen, así que, pardiez, que las usen, que se trata de incentivar la electromovilidad, y no de acojonar al usuario.
PD: Obviamente, todas las recargas que no realicé no me las cobraron, y esos cargos fueron retirados de mi tarjeta al cabo de una semana.


Personalmente nunca he usado ese tipo de «servicio» pero si familiares y amigos y me cuentan lo mismo. Entiendo que todavia es una tecnologia por desarrollar y creo que se les ha ido la mano «confiando en la tecnologia» y no en la mecanica o hasta en los humanos. Aun asi, creo que deberia de haber mas cargadores,si realmente alguien quiere que lo proximo que compremos sea un vehiculo electrico,a dia de hoy yo ni me lo planteo
Acabo de realizar un viaje de casi 1000 km en el día. He pasado por lugares como Cazalegas (To), cargando en un área Ionity -por fin, parece que funcionan bien-; Siguiente parada, mientras comía, cerca de Plasencia para guardar energía para subir a la Sierra de Francia. Luego, dejando a un lado Salamanca, hemos ido hasta Ávila, después de un corto periplo por la provincia salmantina, y allí, hemos decidido cargar en un Iberdrola/BP pulse de 150 Kw nominales, con dos mangueras Tipo CCS Combo: he probado ambos puntos, por si acaso era que el primero que elegí estaba funcionando mal y el mismo resultado: 90 Kw de pico y después de 25 min, he podido meter el porcentaje que necesitaba para regresar al Este de Madrid…¿para qué se esfuerzan tanto por vender mentiras? Si fuese verdad que te dan un pico de al rededor de 150 Kw, si tu coche lo admite, das palmas con las orejas, en 12′ lo tienes hecho del 10 al 80%…pero es falso, todo mentira, con ambas mangueras, el mismo resultado. Y luego, no te reconoce la app, tienes que usar otra RFD o tu tarjeta VISA, etc…¡Un desastre, porque usan fondos para hacer estas instalaciones, como poner una caja de cartón con una pantalla que se asemeja a un cargador y luego, «si te he visto, no me acuerdo»… hasta ahí llega el mantenimiento y la preocupación por el usuario, porque sus estadísticas van como tiros, claro… Da vergüenza, de verdad, el nivel que está alcanzando el asunto. Y dejemos a un lado los puntos de carga vandalizados por los anti-eléctricos o petrol heads fuera de punto…somos un país de pandereta en tantas cosas…
Leo este artículo de hace dos años y pienso, que al ha er pasado el tiempo ya no habrá problemas de carga con Iberdrola, pero…. todo sigue igual, un engorro intentar cargar en los cargadores estén en el lugar que estén, vía pública o centro comercial. Te desanima de tal forma que piensas como no deje para más adelante la compra de un hibrido enchufable que es mi caso.