
El viernes hizo dos semanas desde que tengo mi coche. Dos semanas es el máximo tiempo que he tenido un coche de prensa, o en resumen, un coche en mis manos. Me llenó de tranquilidad no tener que devolverlo, ni dar cuentas a nadie de dónde está. Es una experiencia nueva para mi.
El viernes, de hecho, recogí un coche de prensa. Era la primera vez que me coinciden el Supra y otro coche, y como sólo tengo una plaza de garaje, pues el Supra es el que duerme dentro. El otro tuve que dejarlo en la calle, donde hay hostias por el aparcamiento y hay que recurrir a la imaginación poco legal o a ir lejos a dejarlo.
Por la noche tenía que ir a recoger a mi novia a menos de 15 km y se me planteó un problema doble. Lo racional era coger el coche de prensa, hacer descansar al mío y ahorrar algo de combustible. Lo pasional era dejarme de gaitas y coger mi coche, que lo disfruto más. Al final el corazón ganó la batalla a la razón.



