
Últimamente me ronda por la cabeza una obsesión, el Toyota Supra III. Antes de comprarme un utilitario diesel con 200.000 km y de quinta mano, prefiero comprarme un deportivo de 20 años y como ya no se hacen los coches: con faros escamoteables y silueta de auténtico coupé.
Tenía fichado un 3.0 Turbo del 91, con techo Targa y en color negro, es decir, exactamente el que busco. Lo encontré en Valencia, 140.000 km, 2.800 euros y aparentemente en buen estado. Aproveché un viaje a Valencia para visitar a unos amigos y de paso iría a verlo acompañado de un amigo que entiende más de motores que yo.
Al llegar a Valencia me dijo que ya lo había vendido. Por teléfono me había dicho que había gente detrás de él, pero me sonó a meterme prisas para comprar. Tenía el dinero, pero al ser la inversión más gorda que habría hecho en mis 26 años de vida, quería asegurarme el resultado.
Fui gilipollas, tenía que haber ido antes. Normalmente los Supra en buen estado no bajan de 6.000 euros y los kilometrajes suelen ser superiores, aunque me hubiese dejado 3.000 euros adicionales en arreglarlo me habría merecido la pena.
¡Pero no me doy por vencido! Un saludo para los colegas del foro Supraclub 😉





