Esta mañana hemos amanecido todos los hijos de vecinos con los resultados del sorteo de navidad de la Loteria Nacional, el famoso «Gordo». Uno de los premios ha caído muy muy cerca de mi casa, concretamente en Getafe, capital del sur de Madrid. Antes de nada, enhoranuena para todos los premiados.
Se da la circunstancia de que ayer, a eso de las 20:00, hice como otros tantos miles de españoles, y para no ser infiel a mi costumbre de hacer las cosas en el último momento, fui a buscar un número a las administraciones que tenía más cercanas. Pregunté en tres, en una no vendían y en las otras dos no les quedaban números.
Al enterarme esta mañana en el telediario dónde se habían vendido esos números, me dieron ganas de hacerme el hara-kiri con el destornillador de estrella que uso para destripar mis ordenadores. Investigando un poco, descubro que fue en una administración muy lejana de la mía. Menos mal, de lo contrario, me habría estado arrepentiendo toda la vida.
Así que nada, a por el niño. Ayer al final compré un número de la ONCE, que tampoco tocó, pero al menos es una labor social. De hecho es el único juego de azar (bolsa aparte) en el que he metido las narices. Sigo oyendo en este momento descorches de champán y celebraciones, en el fondo me alegro por los afortunados 🙂





