Toyota Prius

Toyota Prius, mi experiencia tras 5 años y 107.432 km

Hace un lustro mis circunstancias vitales cambiaron lo suficiente como para necesitar un coche que me permitiese reventarlo a kilómetros al menor coste posible. Ya tenía otra montura, pero las consecuencias de moverlo tanto habrían sido especialmente dolorosas para mi bolsillo, por eso de tener 238 CV de los años 80 y un motor gasolina de seis cilindros.

El coche que cumplió todo el pliego de condiciones fue el Toyota Prius 1.8, que compré de ocasión con un ahorro de 8.000 euros sobre el precio de lista. A cambio, “se lo dejé conducir” a un empresario murciano durante 42.230 kilómetros, para que le hiciese el rodaje. Como expliqué en su momento, la elección no fue por simple toyotismo: no quería un diésel, el tema del GLP de serie no estaba muy allá, un eléctrico no me servía, GNC no tenía dónde echar, y ningún gasolina turboapretado de potencia modesta me pareció convincente.

La experiencia en estos años ha sido totalmente positiva, pero lo quiero argumentar con cifras, no con sentimentalismos. Huelga decir que a bordo de este coche he tenido momentos de todos los tipos, y le he cogido el cariño suficiente para que no sea un simple electrodoméstico de transporte. A día de hoy, me reafirmo en mi elección, no pude haber escogido un coche mejor ni más adecuado por el mismo dinero.

En este tiempo me he gastado en el coche 17.165,33 euros, precio de adquisición aparte, que viene a ser similar

Cuando lo compré, en 2011, había leído muchas gilipolleces acerca de la economía, fiabilidad o rendimiento de este tipo de coche (híbrido gasolina). En pleno 2016 se siguen leyendo muchas gilipolleces, que merecen una respuesta adecuada. El coche tiene casi 150.000 kilómetros, yo “solo” le he hecho 107.432 km, aunque tendría que descontar los que han hecho familiares o pareja cuando se lo he prestado, siguen siendo más de 100.000 km, o más de 20.000 km anuales.

  • En combustible me he gastado 5.495,66 euros, entre gasolina y gas licuado de petróleo (GLP), que equivalen a 5,11 céntimos por kilómetro. Además de la propia instalación de gas en mayo de 2012, este coche está equipado con “bufanda” o tapado variable de radiador, que bajó el consumo de gasolina en 0,4 l/100 km.
  • Sin tunear, con mucha autopista y haciendo buenas medias puerta-puerta, gastaba 5,9 l/100 km de gasolina. Es la cifra media más alta, se la dedico a los haters de los híbridos. Con una utilización más racional, ronda los 5 l/100 km sin hacer nada extraño. Los consumos están auditados en Spritmonitor, he utilizado gasolina de 95 octanos, bioetanol hasta el 50% y GLP.
  • Las revisiones oficiales en Toyota han costado 1.612,27 desde que se matriculó el coche, lo que se traduce en 1,5 céntimos por kilómetro o una media de 179 euros cada 15.000 kilómetros, siempre con aceite TMGO 5W30. El líquido lavaparabrisas lo he rellenado yo.
  • En mi posesión, el único mantenimiento correctivo que ha necesitado, por avería, ha sido la batería de 12 voltios, que tiró la toalla a los 6 años. El primer dueño tuvo un fallo de fusible cambiado en garantía en la segunda revisión (30.000 km).
  • No he tenido que cambiar ni una sola bombilla. Las de posición delanteras a veces se apagan, pero un toquecito en el faro y se encienden otra vez. Las escobillas de los limpiaparabrisas se han cambiado una vez, a los 5 años.
  • Los neumáticos -Goodyear EfficientGrip- me han durado más de 50.000 km en el eje delantero, y casi 100.000 km en el trasero (3 mm de surco con 93.000 km). Hice un paralelo delantero a los 80.000 km, atrás no se puede. El desgaste de las ruedas es perfectamente normal considerando mi forma de conducir, un poco de desgaste en los flancos por atacar curvas rápido.
  • No he cambiado los frenos, discos y pastillas de serie, y mi conducción no es la más tranquila del mundo.
  • Los amortiguadores son los de serie con casi 150.000 km. El coche balancea más, es más blandito y tiene ruidos secos en la suspensión delantera, algo totalmente normal por el desgaste.
  • El coste medio de asegurarlo a todo riesgo (franquicia de 150-200 euros) ha sido de 516,25 euros al año, para hombre soltero de >26 años, en Linea Directa y Mutua Madrileña.
  • El impuesto de “circulación” (IVTM) para un motor 1.8 de cuatro cilindros ha bailado entre los 133,81 que pagó en Cartagena a los 71,94 que pago en un municipio de la Sierra del Guadarrama (Madrid). Durante 3 años solo tuve que pagar 17,99 al estar bonificado en un 70%.
  • Este coche ostenta el dudoso honor de ser el único con el que me ha pillado un radar, 105 km/h en zona de 90 km/h, considerando que volvía del funeral de mi abuela. Fueron 50 euros de multa.

Sí, pasar las revisiones cada 15.000 kilómetros es un coñazo, sobre todo para alguien que se mueve tanto como yo (y no es mucho), hay años que debo ir dos veces. Al menos el servicio se hace rápido y el coche está parado una mañana o una tarde ¡como mucho! Normalmente he esperado menos de dos horas. ¿Merece la pena ir a la revisión oficial? Sí, cada vez que voy me dan 15.000 km de garantía adicionales para la batería, lo cual da tranquilidad, aunque me funcione perfectamente.

Podría gastarme menos en cualquier taller, sí, pero ni me harán el chequeo completo de la batería (el resto es como un gasolina 1.8 normal) ni me van a dar garantía. Además, en caso de marrón, Toyota se hace responsable por más kilómetros y meses que los talleres independientes, que se suelen ceñir a lo que marca el código civil para estos casos. Aunque no es mi propósito vender el coche, aportando todas las facturas del mantenimiento oficial podría sacarle más pasta, es otro tema a tener en cuenta.

Soy consciente de los problemas de fiabilidad que puede tener, incluyendo:

  • Fallo de junta de culata pasados los 200.000 km
  • Fallo del ventilador de la batería híbrida
  • Fallo de la batería híbrida
  • Poco probable rotura del inversor (una pasta)

En estos coches las baterías se van por mala refrigeración, lo cual sucede cuando el ventilador que las refrigera se atasca de porquería por haber conducido mucho con ventanillas bajadas, o por mover mucha gente (como los taxistas) por lo de los restos de tejido. Los problemas de pasivación progresiva de las celdas pueden ocurrir, pero mi unidad lleva “bufanda”. Puedo recorrer fácilmente 5 kilómetros en modo eléctrico, eso sí, con un conocimiento perfecto de la orografía. La batería funciona como el primer día, eso no me preocupa.

Toyota Prius
Recién comprado, no tenía protecciones, ni luces diurnas, ni “bufanda”, ni arañazos

¿Qué tal ha envejecido?

Tengo que reconocer que la calidad de acabados de este coche, casi todo plástico duro, deja mucho que desear en un modelo que costaba sus 26.000 euros (versión intermedia, Advance). Tengo localizadas fuentes de grillos en el cofre central, dentro del compartimento de la guantera, asiento del copiloto (sin ocupante) y en la banqueta trasera. Si llevo objetos como botellas de agua, carátulas duras de CD o llaves, los ruidos aumentan porque nada absorbe vibraciones de rodadura. Unos fondos de goma lo habrían solventado parcialmente.

Si no tengo en cuenta los “clocs” de la suspensión delantera, el coche tiene casi los mismos grillos que cuando lo compré (año y medio, más de 42.000 km)

No se ha borrado ni una sola tecla, ni un solo botón, algo que me pasó con un Citroën C6 de prensa (costaba más del doble) que no tenía ni 20.000 kilómetros. La tapicería solo tiene como testigo del paso del tiempo un par de manchas que no supe quitar a tiempo. El cinturón de seguridad del conductor se enrolla más despacio de lo normal, pero mientras funcione bien el pretensor pirotécnico no es algo que me preocupe.

En la puerta trasera izquierda el sensor de recorrido del elevalunas falla, y cuando lo intento subir en automático vuelve a bajar solo. Tengo que subirlo a impulsos intermitentes hasta que alcanza la posición superior. Otro detalle que mosquea son los elevadores hidráulicos del portón trasero, que están cediendo por el uso y empiezan a sostener mal su peso. Esto también le pasa al Kia cee’d con una antigüedad similar. Es una pieza que se va a joder sí o sí.

Por lo demás, el coche está igual que cuando lo compré, defectos estéticos y rayones aparte.

Toyota Prius

La experiencia con GLP tras casi 90.000 kilómetros

En mayo de 2012 se me hincharon las narices de pagar la gasolina tan cara, y decidí convertir el coche a gas. Había estado haciendo experimentos con bioetanol, hasta un 50% de concentración, con los que logré un pequeño ahorro, unos 40 céntimos cada 100 km. Me costaba menos repostar, pero el consumo subió (lógico, tiene menos poder energético). Según el manual de instrucciones, el Prius funciona con 10% de etanol o E-10, pero en foros yankis han probado concentraciones muy superiores sin averías, solo tenían errores de inyección (la centralita se vuelve loca).

No pagué ningún depósito de gasolina a más de 1,5 euros/litro, me planté ahí

La conversión me costó 2.328 euros, descontando los 150 euros para combustible que me “regaló” Repsol. Logré un ahorro instantáneo de 3 euros cada 100 km, por lo que la instalación quedaría amortizada a los 77.600 kilómetros. Y vaya si está amortizada, incluyendo una avería de inyectores de 157,30 euros pasado dicho plazo de amortización. Instalé uno de los mejores kits del mercado, el Vialle LPi de inyección indirecta de gas, en fase líquida. La ventaja de la inyección líquida sobre la gaseosa es que el motor no pierde prestaciones originales, y consume algo menos.

En garantía se me cambió un relé que se oxidó un día que llovía a lo bestia y salpicó agua en una zona delicada. Al fallar el relé, la bomba de gas dejó de funcionar, y el coche perdía potencia hasta pararse en menos de 5 minutos. Para evitarlo en el futuro, me lo aislaron mejor.

Tras varias reprogramaciones de centralita, el coche va fino fino, solo un oído muy entrenado puede percibir la diferencia de funcionar con gas y con gasolina. Si el surtidor que sirve el gas no tiene la presión de llenado adecuada, a veces la inyección se desajusta a baja velocidad (<78 km/h) y poca carga de acelerador, y traquetea. A día de hoy, ni Vialle ni BuNet (distribuidor español) me han ofrecido una solución.

Cuando eso ocurre, hay tres formas de salir del paso:

  • Acelerar fuertemente
  • Soltar el acelerador de golpe
  • Conmutar a gasolina unos kilómetros

Con la última reprogramación, recibía errores de centralita del coche (luz de avería motor) por error de inyección, que iba más rica que pobre (lambda >1). Tras cansarme de borrar la avería, la dejé ahí durante 500 kilómetros y pico, y un buen día desapareció. La centralita del gas se ajustó sola. Se trata de una Vialle LPi, en teoría no se ajusta sola, pero a los hechos me remito. No se ha vuelto a encender la puñetera luz.

El consumo residual de gasolina es de 1-2 litros cada 1.000 kilómetros, lo llevo con muy poco más que la reserva para que no se pudra. Cuando salta, echo 5 litros

La media de consumo de GLP desde la conversión es de 6,6 l/100 km, que a precios “a mercado” son 4,1 euros cada 100 kilómetros. Repostando siempre en la misma gasolinera y con descuentos puedo sacar el litro a poco más de 40 céntimos, y bajo de 3 euros cada 100 km. El precio medio desde 2012 ha sido de 66 céntimos por litro, y he usado descuentos siempre que he podido. Quien no vea ahorro aquí, debería comprarse cuadernillos Rubio de matemáticas.

Toyota Prius 4g contra Prius 3g

En conclusión…

Si volviese atrás en el tiempo, me lo volvería a comprar, solo que lo adaptaría a GLP antes. Ahora mismo, habiendo más oferta, me podría plantear otros coches, como un Alfa Giulietta GLP Turbo de 120 CV, o un Ford Focus 1.6 Ti-VCT a GLP. El nuevo Toyota Prius es horrendo y se va mucho de presupuesto (unos 30.000 euros, eso sí, equipado a saco). Comparé mi modelo con el nuevo en Motor.es:

Vamos, que me quedo con el mío, aunque admito la superioridad técnica del nuevo. Sigo siendo reticente con un diésel en vista de que su fiabilidad mecánica deja mucho que desear con el tiempo, aunque con toda la autopista que me zampo no debería preocuparme de atascar EGR, DPF y tal. Otro motivo que tengo contra el diésel es que su supuesta ecología ha resultado ser una tomadura de pelo, y siguen siendo muy sucios. Por ahí no paso.

Si me comprase ahora otro, y dispusiese del mismo presupuesto, sería otro gasolina, o sería un híbrido a gasolina, o con GLP de fábrica. Otra opción menos racional sería hacerme con un buen pepino, como el SEAT León 1.8 20VT FR de primera serie, y gasearlo. Cómo me gustó ese maldito coche… Pasé de dieselero convencido a talibán de motor Otto/Atkinson.

En definitiva, queridos amigos, el Toyota Prius no era precisamente el coche de mis sueños, lo elegí con criterios muy racionales, y me ha salido bueno. Con el tiempo, le cogí cariño, y no me planteo venderlo. Ha sido y seguirá siendo un excelente compañero de alegrías, penas, risas y bajones, y me ha durado más que cualquier novia. Si un día lo siniestro -o me lo siniestran- en un accidente, lloraré mucho cuando se lo lleve la grúa.

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6 pensamientos en “Toyota Prius, mi experiencia tras 5 años y 107.432 km”

  1. Hola Javier,

    Excelente y honesto relato de tu elección. Poca gente asume estar contento con la compra sin asumir que es perfecta, y nunca lo es. 😉

    Lo que más me ha llamado la atención es que asumes que se irá la culata a partir de los 200,000km – ¿Esto por qué piensas que te va a ocurrir?

  2. Yo he hecho un proceso parecido al tuyo, le preste mi coche a un renting para los primeros 49.000 km pero le he hecho los 100.000 siguientes en menos de 3 años. A día de hoy, con 5 añitos y casi 155.000 sigue estando como un chaval. Un apunte, el LKA en España no lo comercializaron en el Prius. Yo compre el executive con todo y no lo tiene y mira que me gustó el sistema cuando nos lo presentaron en alemania en los Avensis…tal y como dices, con lo que ya lleva este (me encanta por ejemplo el techo y las placas solares), pocas cosas se añoran en el nuevo (los colores de las pantallas)… por estética no lo cambio, me gusta mucho mas la del nuevo Prime o incluso el CHR.

  3. Hola Javier,
    Da gusto oir a alguien hablar así de un coche (aparentemente anodino). Normalmente cuando leo/oigo algo similar es para poner esa unidad/modelo a caldo.

    Un truco para el problema del cinturón de seguridad que comentas: Usa un bote de limpiador antigrasa y la típica balleta de microfibra para limpiar la correa del cinturón. Desenrollas todo lo q puedas y frotas con la balleta y el KH7 o equivalente. A mí me ha pasado en varios coches, y lo q ocurre es que la “cincha” del cinturón se va ensuciando de manosearla y se va poniendo rígida poco a poco, con lo que es más resistente al enrollado y le cuesta recogerse.

    Espero que por lo menos le caigan otros 150K km a ese “Toyoto”!

    un abracete

  4. Hola Javier
    Yo compré un Prius 3G Advance Blanco perlado en Julio de 2009 y estoy a punto de cambiarlo ahora mismo, con 7 años y 240.000 Km. Mi experiencia es muy semejante a la tuya: mis quejas fundamentales vienen de la calidad de acabado interior y de la suspensión trasera que convierten al coche en un pequeño “barco” en cuanto enlazas más de dos curvas seguidas.
    Mi consumo maximo ha sido de 6,5l/100 en un viaje por “Alemania” a velocidades que habrían supuesto la pérdida de un montón de puntos pero mi media desde que lo tengo está en torno a 4,8l/100 haciendo mucha autovía, carretera de circunvalación de Madrid y subiendo a la sierra sí o sí una vez a la semana.
    En mi caso, lo voy a sustituir por un Auris HSD Feel. Por 100€ menos de lo que pagué por el Prius en su día (20.200€ me costó a mí) me voy a llevar un coche con luces LED, Navegador, Toyota Safety Sense y un acabado bastante mejor aunque es cierto que perderé algo de capacidad de maletero y habitabilidad. (Somos dos y una perra de 22Kg así que no será un problema).
    Personalmente, estoy tan contento con el híbrido que, como segundo coche, compramos hace un año un Prius 2G de 2004 que hace unos consumos alucinantes y mantiene una calidad de acabado absolutamente envidiable.
    Yo no creo que sean coches para todo el mundo ni que sean perfectos pero sí que creo que, una vez probados, cuesta dar marcha atrás y volverse a un petrolero o a un gasolina.
    Saludos
    Jaime

  5. Impresionante y entretenido a la par. Increíble el seguimiento de los gastos que conlleva la adquisicion/mantenimiento de un coche. Mis felicitaciones.
    Lo que no veo anotado es la consideración de la pérdida del valor venal del vehículo con el paso del tiempo. Me atrevería a decir que tu coche en estos 5 años ha perdido alrededor de 9.000 €, (corrígeme si me equivoco) porque he visto que se venden con 150000 kms por unos 7500€
    Es algo con lo que no cuenta mucha gente, la Depreciación, y luego vienen los disgustos.
    Este año, vendi mi coche (hdi 2007) en 3500 € y me costó nuevo 14000€, y dando gracias porque ya tenía 230000 kms
    Compré un maxiscooter de segunda mano (como nuevo 9000 kms) que me gasta 3,5 l., pago 120€ de seguro y 25 del numerito, parking 0, aparco en la puerta allí donde voy. Y lo mejor, la puedo vender el año que viene por lo que me costó, (2500€), Depreciación 0.
    Si vuelvo a comprar coche haré lo mismo, nuevo nunca más.
    Gracias por los buenos ratos que pasamos leyendo tus palabras.
    Danke, multumesc, grazie, arigato, merci, grace, thanks, tak, numblu-lu

  6. Te cuento por qué no tengo en cuenta la depreciación: me trae sin cuidado. Eso le preocupa a quien piensa vender, y este coche lo uso hasta que reviente, hasta que lo siniestre, o hasta que lo herede algún familiar, pero no lo vendo NI DE COÑA. Solo un eléctrico me saldría más barato, y en autonomía no pueden competir con él.

    De todas formas, aunque lo vendiese ahora mismo, me sobra para pagar todo lo que le debo al banco en plazos. Pero vamos, que no me quita el sueño, no lo vendo.


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