
Dícese de aquel coche cuyo dueño:
- No sabe que los coches también se limpian de vez en cuando
- Desprecia el color metálico de las llantas o prefiere el negro bajo tapacubos de su viejo coche
- Vive sobre el pedal del freno (el material desgastable de las pastillas se pulveriza sobre la llanta)
Dicho de otra forma, un coche «llantasnegras» delata a un propietario que siempre tiene el coche sucio o que tiene un estilo de conducción muy agresivo, usando mucho el freno (o ambas cosas). No sólo desgasta antes las pastillas de freno, también conduce más tenso, consume más combustible y es más propenso a sufrir un accidente que quien sabe utilizar el freno cuando hay que utilizarlo y no abusa de él y, sobre todo, conduce más tranquilo.
Además, el abuso de los frenos puede llevar al efecto fading, las pastillas se calientan tanto que llega un punto en que deslizan sobre los discos y el coche sencillamente no frena. Cada día es más difícil con un coche moderno, pero todo elemento mecánico tiene una tolerancia que no debe sobrepasarse.



