
Recientemente finalicé las gestiones para hacerme trabajador autónomo, para estar totalmente legal debido a mis ingresos. Para empezar, fui a Hacienda, donde era un poco confuso de determinar a qué me dedicaba exactamente. Como escritor me etiquetaron como «Explotación electrónica a terceros» y como perceptor de ingresos publicitarios «Empresario de servicios de publicidad». Hecho eso, me pasé por la Seguridad Social, donde empezó mi odisea.
Cuando el funcionario de turno cotejó la actividad que me había puesto Hacienda con sus actividades (que a veces no tienen nada que ver), me preguntó por el riesgo de mis actividades, y contesté que lo más peligroso que hacía era probar coches. La liamos. Resulta que si sufría un accidente de coche, básicamente me iban a dar por ahí mismo, así que tenía que tener una cobertura adicional y reflejar la actividad de probador a efectos de Hacienda.
Total, que vuelvo allí y les explico lo que me ha ocurrido. Hasta tres pacientes funcionarias tardaron media hora en encontrar cómo catalogar mi actividad. Lo que más se le pareció es «Conductor de vehículos terrestres» y «Piloto». Lo segundo sonaba muy a deportivo, y es cierto, se refiere a pilotaje deportivo y no es mi caso.
