Segundo día de mi nuevo segundo trabajo, técnico anti-marrones en la universidad, o dicho de forma fina «Centro de Atención a Usuarios». Me encuentro el teclado con algunas cosas cambiadas de sitio, vale, la primera novatada. Tengo que recolocar las teclas… hummm…. espera, parece que pone algo:

Estos tíos son unos cachondos mentales. Es lo que tiene trabajar con gente que tiene más o menos tu edad. Y me parece cojonudo 😀 Me tocó salir a resolver incidencias con mi jefa… sólo es tres años mayor que yo. Tocaron cosas fáciles durante 2 horas, hasta que me dice que el siguiente marrón es en el despacho de Dios… quiero decir, el Rector Magnífico de la universidad.

Esta mañana, mientras buscaba aparcamiento, estaba metido en el típico tapón que provoca un «listo» que obstaculiza un cruce por que él tenía que pasar. Bueno, esas cosas me las tomo con resignación. El señor que iba detrás de mi, tocó la bocina, normal, para que se moviese la gente.
