En mayo de 2012 me harté del precio de la gasolina y decidí convertir a GLP mi Toyota Prius, llevaba años informado sobre el tema y lo tuve muy claro. El litro de gasolina rozaba 1,50 euros en aquel momento, con IVA al 18%. La conversión fue cara (2.100 + IVA), pero pude pagarla en seis «cómodos» plazos sin intereses. Instalé un kit de inyección en fase líquida Vialle LPi, de lo mejorcito que había, aunque Vialle ya no existe.
El consumo habitual del coche era de 5,3 l/100 km a gasolina, y al usar gas, subí a 6,6 l/100 km. La energía por litro no es la misma, así que bebe más litros, pero a un precio mucho más bajo. Mi consumo de gasolina bajó tanto, que el depósito completo me duró un año. Evité a cualquier precio quedarme sin gas en el depósito secundario, creo que tres o cuatro veces tuve que usar gasolina temporalmente.
Pasados 11 años, y habiéndome ahorrado una pasta en combustible a pesar de tener averías menores en el sistema de GLP -el coche no ha tenido ninguna-, el sensor del combustible empezó a hacer cosas raras. Bajaba y subía de forma anormal y llegó a indicarme vacío cuando estaba a más de la mitad. Sabía que estaba empezando a morirse, así que busqué un taller especializado. Mi mecánico de confianza (especialista en GLP) se había retirado, los que me lo pusieron estaban muy lejos (Sevilla), y el taller de Méndez Álvaro (VM Autogas) es demasiado informal con las fechas.
Continue Reading
