
Hoy es 5 de febrero, y sería un delito que me olvidase de nuestro aniversario, concretamente nuestro quinto aniversario. Te conocí una mañana en Barcelona, después de patearme medio país sin apenas haber dormido, y entonces nos presentaron. Te había deseado durante casi toda mi vida, y por fin estabas ante mi.
Hemos estado a las duras y a las maduras, en la salud y en la enfermedad, y la muerte no nos ha separado. Sigues siendo mi favorito, y lo sabes. Cuando estoy lejos de ti, me siento vacío, y es que te echo de menos. Pasaría más tiempo contigo, pero no siempre es posible.
Compartimos amaneceres, anocheceres, noches de estrellas, sol de justicia y nevadas. Siempre me has sido fiel, nunca me has dado un susto cuando viajaba contigo y me has demostrado que eres de fiar. Cuanto te lesionaste me hiciste sufrir mucho, pero eres un tío duro aunque ya seas madurito. Tú fuiste comprensivo cuando me acompañaba una chica…






