Cuando vemos un anuncio de bebidas alcohólicas, reza una letra pequeña «Consume con moderación. Es tu responsabilidad». Cuando se le hace un test de alcoholemia a un conductor, y da positivo, de consumo responsable nada. El alcohol, como droga neurodepresora que es, altera las facultades, los reflejos, percepción del riesgo, etc.
Tomarse 3 vinos antes de conducir es un acto temerario, pero si lo hacemos en el salón de nuestra casa, puede ser incluso un acto saludable. No tengo conocimientos de dietética, pero el vino y la cerveza son algo más que bebidas para coger «un pedo», y en su justa medida, pueden tener efectos beneficiosos. Al volante, ninguno.
El señor Aznar, que se hizo famoso por sus palabras al respecto, debió haber hecho un matiz para que no se prestasen a otras interpretaciones:
«No puede ir a más de tanta velocidad, no puede comer hamburguesas de tanto y además se le prohíbe beber vino; déjeme que decida por mí, en eso consiste la libertad […] es como esos letreros por las autopistas que dicen ‘No podemos conducir por ti’; ¿y quién te ha dicho a ti que quiero que conduzcas por mí? Déjeme que beba tranquilo, mientras no ponga en riesgo a nadie ni haga daño a los demás».

