Botellón, botelleo, botellada… diferentes expresiones para referirse al consumo de alcohol en la calle, una práctica convertida en habitual desde hace unos cuantos años. Cuando se habla de alcohol, es fácil encontrarse con un «entendido», aunque tenga 15 años, eso da igual. Casi todos «saben beber» y por supuesto, y la duda ofende, controlan. El consumo de alcohol provoca anomalías en el funcionamiento del cuerpo, y es algo que hay que tener muy presente cuando se va a hacer una actividad peligrosa, véase conducir. Y ya no solamente en botellón, voy a referirme al consumo de alcohol en general.
Una forma inofensiva y segura de saber cómo nos va a cambiar el cuerpo con la bebida (suponiendo que no es garrafón), sin resaca, ni multa, ni malestar ni nada… es utilizar una web que se llama «BotellónVirtual», (vista en Pito doble) creada por una clínica especializada. Podremos simular un botellón, viendo cómo aumenta la cantidad de alcohol según van entrando las copas, cómo va afectando al personaje y las últimas consecuencias si se sigue adelante. Es posible incluso provocar la muerte del protagonista a base de hacerle beber.

¿A qué nos lleva esto? A que conducir es una actividad que exige concentración, reflejos y precisión, y conducir en una recta también necesita de todo eso, aunque sea algo sencillo. Las alteraciones en el organismo nos afectan al conducir, y eso es algo en lo que mucha gente no cree, como pasa también con la distancia de seguridad. Algunos estiman que con 1-2 metros es suficiente separación, y el de delante «que no frene». Pues con el alcohol, más de lo mismo.
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