Videoblog

¿Quieres apoyarme para crear contenido? Podrías ser mi mecenas…

Este año en lo profesional y lo personal ha sido de numerosos cambios. He tomado algunas decisiones arriesgadas que, de momento, van bien, pero va siendo hora de dar el siguiente paso hacia delante. Más de una vez os lo he contado, voy a recurrir a Patreon para microfinanciar la producción de vídeos, pero ya no de minuto y medio como mucho, sino cosas más curradas.

Para eso necesito básicamente dos cosas, tiempo y recursos. A lo largo del año ya he hecho una modesta inversión en medios para producir: ordenador más moderno, webcam, micrófono decente, trípodes, software de edición actual… Lo que tenía ya superaba los 10 años y empezaba a suponerme ciertas limitaciones. Así no se puede, o sí, pero cuesta bastante. Pues toca amortizar eso.

Bajo estas líneas vas a encontrar un botón naranja que pone: «Become a Patron», que no significa vé y come a un patrón, sino que te apuntas a una lista de espera (sin compromiso ni coste alguno) para cuando defina qué niveles de micromecenazgo habrá, cuánto costarán, y qué podré hacer con ellos. Y, lógicamente, qué te puedes llevar a cambio, que será un quid pro quo.

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General, Personal, Videoblog

Así me ha ido un año haciendo vídeos (o intentando ser videoblogger)

Entre las profesiones de futuro, ya no puedo optar a futbolista, ni tronista en MHYV o Gran Hermano, ni gamer. Para todo eso soy ya viejo. A algo a lo que sí puede optar alguien de mediana edad y sentido del humor es a videoblogger, y la idea viene de lejos. Para eso necesitaba dos cosas: invertir en medios y tiempo (sobre todo, mucho tiempo). Estas son mis conclusiones después de un año dándole al tema, lo que he podido.

Spoiler: mis ingresos con esta actividad han sido 0,00 EUROS, algo que por otra parte tenía previsto en la fase de crecimiento. Para comer no da, ni para los gastos, ni para una bolsa de pipas. Y gastos han sido unos cuantos: más de 250 euros en piezas para el ordenador, cosas auxiliares para grabar con el teléfono móvil, programa de edición de vídeo moderno, etc. La inversión ha sido mínima, he tirado de mi móvil Redmi Note 8 Pro de 2020, mi cámara Sony HDR-CX200 de 2012, la GoPro Hero 3 Silver del mismo año (que decidió morir), 100 euros entre micrófono y webcam, y el editor de vídeo Capcut.

Acumulo metraje desde que empecé a conducir coches, verano de 2004, aunque eso lo tengo en cintas Video8. Tengo horas y horas de vídeo, de las cuales poco he subido, y la gran mayoría se han usado en mi época de Motorpasión, donde hace 9 años que no trabajo. Ya sé desde entonces, y desde mucho antes (empecé a trastear con Premiere hace 25 años), que editar vídeo lleva muchas horas POR MINUTO REALIZADO. Al menos en Motorpasión me podía llevar 20-50 euros por vídeo, que era una miseria, pero era algo.

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Personal

Lo que el viento se llevó ¿fue la inteligencia, la cultura y el conocimiento?

No sé si os pasa lo mismo, pero todos los días me despierto en una distopía. Cuando era pequeño, antes del año 2000, nos decían que se había erradicado el analfabetismo, que retrocedían las enfermedades y la pobreza, que se terminó la guerra fría, que las telecomunicaciones nos darían un acceso al conocimiento y la información como nunca antes, que colonizaríamos otros planetas o que viviríamos mejor que nuestros padres.

Espera, no te cabrees aún, aunque fuese publicidad engañosa. Cuando crecí un poco más, tuve conocimiento de obras como «1984», en la que una sociedad estaba dirigida por el Gran Hermano y los manipulaba como hormigas. También supe de «Fahrenheit 451», que nos pinta un mundo en el que la posesión de libros es ilegal y vienen unos agentes a quemarlos a domicilio. ¿Y qué me decís de «Un mundo feliz»? Se cribaba a la gente desde su nacimiento en categorías socioeconómicas e intelectuales.

Si has leído algunas de esas obras o has visto la película correspondiente, seguro que pensaste que eran exageraciones, que nunca iríamos hacia atrás, porque el Siglo XXI iba a ser el mejor de la Historia. Pues ahora no lo tengo muy claro que se diga. Empiezo a ver con más nitidez que nunca la decadencia de nuestra civilización, y pensábamos que el Siglo XX había sido el colmo. Al menos esta vez está derramándose menos sangre…

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General

Hoy día hay que estar en la onda, y eso implica estar en redes sociales, especialmente Instagram. He abierto una cuenta abierta, en la que os invito a seguirme. En realidad es mi cuenta profesional, ya que en su día me abrí otra en la que acabé mezclando lo personal con lo que no lo era.

Es un error del que afortunadamente me pude arrepentir, un buen día le puse un candado y me quité todos los seguidores que no conocía. Lo siento, tuve que hacerlo. Aprendí la valiosa lección de que hay mezclas que no salen bien, y así puedo permitirme el lujo de compartir aquello que es personal con mis allegados, seguir a quien me dé la gana sin dar explicaciones, y para todo lo demás, @javiercostasfranco en Instagram (hay unos cuantos Javier Costas por ahí…)

No prometo seguir a nadie, pero también digo una cosa: si no te gustan los coches, mejor no me sigas, te ahorrarás tener que suprimirme algún día. Puede que caiga alguna foto postureando, no digo que no, pero me abstendré de poner comidas, selfis sin venir a cuento, o fotos mías ligerito de ropa (para cuando llegue al millón de seguidores me lo replanteo).

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Reflexiones

En los últimos días se ha producido una efeméride que sería irrelevante, que una chica llamada Andrea ha cumplido 18 años. Es una Andrea muy especial, de hecho, la Andrea más famosa de España. Ella no ha hecho nada más que ser hija de quien es, y las presentaciones creo que sobran: un torero y una mujer que tuvo una breve relación con él.

La muchacha en cuestión ha salido en varios medios de comunicación de sociedad porque ya es legal sacar su cara, ya no hay que pixelársela, ya es adulta. No tiene muchas facilidades de llevar una vida normal en España, así que va a pasar el curso a Reino Unido -ella que puede-. De ese punto quiero irme a otro, el de ahora menores de edad que tienen una exposición mediática sin quererlo: sus propios padres les exponen.

Varios amigos y conocidos que se han estrenado en la paternidad, en la larga veintena o corta treintena sobre todo, publican orgullosos fotos y vídeos de sus hijos. En principio no son públicas, sino que son accesibles a un grupo de amigos, familiares y allegados. No todas las redes sociales tienen el mismo grado de protección. Los que hemos escarmentado al respecto o nos hemos informado sabemos que hay que ir con mucho cuidado sobre qué se publica, quién puede verlo y qué caducidad tiene ese contenido.

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Personal

Facepalm
Estatua Caïn, por Henri Vidal – Fotografía: Alex E. Proimos (Flickr) CC BY

Llevo en Internet unos 18 años, quitando algún paréntesis por eso de que no existía la tarifa plana a la que hoy estamos todos acostumbrados. He visto nacer y crecer un montón de fenómenos, y uno de ellos es el de las redes sociales. Esto da para hacer una tesis doctoral, pero solo voy a centrarme en un solo aspecto: están contribuyendo a idiotizar a la población. Sí, también te afecta.

Que cada uno eche un vistazo a su muro de Facebook y me diga qué ve, eliminando fotos de bodas, de fiestas, de gatitos y de copiapega de citas célebres o inventadas. ¿Qué noticias hay? Descartamos los cebos (clicbait), las noticias falsas/bulos/hoax (que nadie se molesta en comprobar si son ciertas), y ¿con qué nos quedamos? Fundamentalmente nos quedaremos con titulares. Muchos no pasarán del titular, y ahí se quedará. A tomar por saco décadas de lucha por el derecho a la información. Es más interesante hacer un «me gusta» en una publicación sobre gatitos o la última borrachera en un garito.

Consultando las estadísticas de Pistonudos me encuentro con un artículo que ha tenido el mayor alcance del mes, es decir, que más gente lo ha visto en sus muros, miles de personas en una semana. ¿Cuántos han abierto el contenido y se lo han leído? Ni el 6%.  Debo entender que se trata de gente tan preparada, informada y cultivada, que solo con leer un titular ya no necesitan leer el cuerpo, ni ver las fotos. Incluso podría estar el artículo en blanco o borrado, el 94% no notaría la diferencia.

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