Clásicos, Mecánica, Toyota, Turismos

Guía para cambiar las llantas al Toyota Paseo

Como sabéis, soy propietario de uno de estos cochecillos, no muy conocido, pero rebosante de personalidad. He estado investigando sobre alternativas de llantas para el Toyota Paseo, y ya que tengo la cabeza hinchada de ideas, las suelto por aquí para el que quiera profundizar (te ahorraré horas de búsqueda). Las primeras unidades cumplieron 30 años y son aptas para conversión a vehículo histórico.

Me refiero al Toyota Paseo de segunda generación o EL54, el que llegó a Europa, porque la generación previa, EL44, fue básicamente para Norteamérica y hay MUY pocos por aquí. En Japón se conoció como Toyota Cynos, y estuvo a la venta entre los veranos de 1995 y 1999, por lo que es un coche con homologación Euro 2. Se ofreció con dos carrocerías, cupé de dos puertas y descapotable de dos puertas, en el caso de Europa con el motor 1.5 5E-FE de 90 CV (66 kW), equivalente al Cynos beta de 110 CV.

Primero de todo, la dimensión de fábrica es 185/60 R14 con llantas de acero 5.5Jx14 ET39 y tornillería 4×100. Por lo tanto, si no queremos cambiar el buje, ni poner separadores, ni tocar componentes de suspensión, hay que limitar la búsqueda a llantas 4×100 (4 espárragos y 100 mm de diámetro entre ellos) y, en la medida de lo posible, dimensiones compatibles (+/- 3% de diámetro) para no tener problemas en la ITV, ni tener que hacer modificaciones. En otras palabras, se trata de hacer un plug&play.

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Me he comprado un Toyota Paseo

Hace tiempo que venía rumiando la idea de comprarme un Toyota Paseo. La primera vez que me fijé en uno de estos coupés humildes de finales de los 90 fue cuando vivía en Sevilla, vivía bien con el dinero que ganaba y era un simple capricho razonable. Esta vez me he desquitado, ahora que vuelvo a respirar a nivel financiero al trabajar con gente que valora lo que hago de forma justa. Estaba hasta los cojones de pasar penurias económicas y de no poder permitirme un buen capricho.

No necesito este coche para nada, ya tengo dos, y lo he comprado por la simple razón de que me salió de las pelotas. También lo he comprado por fastidiar: no tiene distintivo ambiental (donde vivo, es un adorno en el cristal), es un coupé (estoy harto de tanto puto SUV), ligero y divertido, tiene 24 años (¡Pere! ¡Soy un peligro rodante!), me apetecía tener un utilitario con un mínimo de personalidad, la marca ya la conozco de sobra, y se cruzó en mi camino una unidad muy decente. Lo vi un jueves y me lo llevé un sábado por la mañana. Es mi cuarto Toyota.

Cumple con los tópicos y están verificados: casi siempre garaje, único dueño, no fumador, no circuito, no cortes de inyección, mantenimientos en la casa durante los primeros 13 años, etc. Era de un señor mayor, de la edad de mi abuelo, a quien he transmitido a través de su hijo que esté tranquilo, que cuidaré mucho de su coche y no pisará un desguace a menos que me hostien. Seré su segundo dueño. Continue Reading