
Se me había pasado inadvertido el último paquete de medidas de la DGT para reducir la siniestralidad este año. Algunas me parecen muy acertadas, como sacar camiones de puntos negros o permitir dinámicamente la circulación por el carril BUS VAO a vehículos más limpios que la mayoría. Y aquí llega la parte desagradable.
La DGT establecerá limitaciones de velocidad en tramos y horarios en los que sea frecuente la circulación de ciclistas. Sin duda es una idea de bombero, que tira por el camino fácil: que la aplastante mayoría de los usuarios de la vía nos fastidiemos por una minoría.
Antes de apedrearme, déjame que termine. Si se reduce la velocidad para hacer más segura la circulación de los ciclistas, que el límite sea 50 km/h en llano y 20 km/h cuesta arriba, otra cosa es demagogia. Partamos de la base de que la mayoría de los ciclistas no tienen la capacidad física de un corredor profesional con una «burra» ultraligera de varios miles de euros. Si no, lo estamos haciendo a medias y mal. Eso sí, como pongan controles de velocidad en esos tramos, los vehículos van a caer a nivel industrial, y el centro de tratamiento de sanciones de León se va a poner fino filipino a mandar multas. En Correos tendrán que reforzar plantilla, ¡son todo ventajas!


