Forma parte de la vida de un probador sin un enorme presupuesto detrás el utilizar el transporte público para ir de una sede a otra, cuando no puede acercarme alguien. Si me pagasen los taxis… pero va a ser que no. El pasado lunes tuve que hacer un cambio, y debí hacerlo en horario lectivo, asi que me hice a la idea de que tardaría 2 horas y pico en bajar a Madrid desde la universidad, dejar el coche en la sede A, moverme a la sede B, coger el otro coche y llegar a las 13.00, a tiempo para la siguiente. Me tenía que»fumar» 2 horas de clase.
Se supone que iba a partir a las 11.00, pero me soltaron antes de la primera asignatura y me puse en marcha un poquito antes. Mi previsión falló 10 minutos por equivocarme de salida de la M-30, asi que devolví el coche más tarde de lo planificado, pero dentro del plazo que me habían dado (es MUY recomendable devolver los coches dentro del plazo). A las 12.00 entro en el Metro y tardo poco más de 15 minutos en llegar al intercambiador de Plaza de Castilla, donde debía coger el autobús 159.

Hay veces que salgo del Metro, está mi autobús en la dársena y tardo poco en salir 😆 ¡Qué risa! Donde tocaba que llegase el bus, estaba un 157 parado, el conductor fumándose un cigarro. Pasan como 10-15 minutos y viene el 159 de Alcobendas detrás, y el 157 estacionado se retira a coger pasajeros. Pensé que el 159 iba a prepararse para salir, pero iluso de mi 🙁
Ahora le tocaba el cigarro al otro conductor. Mientras tanto yo disfrutaba mi ración de cáncer de pulmón: partículas de gasóleo en suspensión, CO2, NOx, CO y otras mierdas en la zona más contaminada de la ciudad. Y cómo no, los autobuses todo el rato al ralentí durante MINUTOS, ¿acaso no tienen motor de arranque, como los Fórmula 1? Luego a protestar por el gasto de gasóleo.
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