
Una de las noticias de la semana ha sido la decisión de Estados Unidos -bueno, de su particular presidente- de retirarse del acuerdo del clima de París. En resumen, los países de todo el mundo -salvo Nicaragua, Siria, y ahora EEUU- se pusieron de acuerdo para reducir sus emisiones de dióxido de carbono (CO2) para evitar que siga aumentando la temperatura media del planeta.
Para aquellos que no piloten mucho de química, seré rápido. La atmósfera de la Tierra está compuesta básicamente por oxígeno (O2), nitrógeno (N2) y dióxido de carbono (CO2). Cuanto más aumenta la concentración de este último, la Tierra retiene más calor dentro de su atmósfera, por lo que sufre un efecto invernadero: se calienta. Este calor altera la temperatura de los mares, alterando un delicado equilibrio natural (desastres) y elevando la altura del mar por deshielo de los polos.
Ahora bien, nosotros, como individuales, ¿qué podemos hacer? Lo voy a particularizar más: ¿cómo podemos bajar las emisiones de CO2 de nuestro coche? Primera respuesta y la más fácil: reduciendo el consumo: existe una relación directa entre cada litro de gasóleo, gasolina o gas y el CO2 que se emite a la atmósfera. Se suele cuantificar en gramos por kilómetro recorrido. No es un gas contaminante, ojo, que no es lo mismo. Los gases contaminantes sí dependen mucho de la forma de conducir, el CO2 solo del consumo.




