Faltan dos semanas para uno de los episodios más convulsos de la historia reciente de España, el «choque de trenes» entre el Gobierno de España y la Generalitat de Catalunya. De este tema han corrido ríos de tinta, y aquí va una opinión más, con la que se podrá estar de acuerdo (o no).
Si el Tribunal Constitucional ha suspendido el referéndum, es porque es ilegal. Cualquiera que haya estudiado nociones de Derecho lo sabe. Toda consecuencia que se derive del incumplimiento de las leyes no es cosa de Rajoy, ni de la derecha, ni de los pitufos: las leyes ya estaban ahí. En el ordenamiento jurídico español no existe lugar para lo que se pretende hacer el 1 de octubre.
¿Debería haber un referéndum? Opino que sí, pero ni de la forma que se está haciendo, ni sin que nos pregunten a todos. Catalunya es tan española como Almería, Galicia, o Canarias. Yo creo que es algo que nos incumbe a todos, y como no-censado en Catalunya, nadie me ha preguntado. Quiero votar, y votar que no quiero independencia, con todas las garantías democráticas.


