Hay dos tipos de conductores, los que han experimentado un aquaplaning o hidroplaneo, y los que aún no lo han experimentado (pero un día tal vez lo hagan). Es una sensación desagradable, el coche de repente deja de ser controlable, y el conductor puede salir airoso si mantiene la calma y sabe qué tiene que hacer. En caso contrario, puede pasarte como al protagonista de este vídeo:
Este chaval ha tenido suerte de ir en un coche moderno. Igual no lo parece, pero ha perdido el control del coche, se ha salido de la carretera, y ha volcado. No, no le ha pasado nada. Circulaba dentro del límite legal de velocidad en una autopista en Estados Unidos, pero no circulaba a una velocidad adecuada a tenor de las condiciones.
¿Qué pasó exactamente? Veámoslo. Los neumáticos están desalojando el agua constantemente con el piso mojado, y tienen una capacidad limitada de evacuación. A mayor cantidad de agua y mayor velocidad, más riesgo de aquaplaning. Si los neumáticos no tienen una profunidad de dibujo adecuada, el riesgo se dispara. Yo he sufrido un aquaplaning de los que ponen los huevos de corbata con 3 mm de surco, que son prácticamente inútiles pasados los 90 km/h si el charco tiene el agua suficiente. Mi velocidad era inadecuada, y era una curva donde había pasado muchas veces. No me pasó nada, tuve suerte, sangre fría, y mucha suerte.


