Esta conversación que procedo a reproducir es tristemente real. Me encontraba hablando con un compañero de profesión, y en los alrededores, un chaval que no entendía de coches, pero al menos lo reconocía. Este chico es Blogger-C, y el que hablaba directamente conmigo, Blogger-B.
Me refería a un viaje que hice en septiembre, con los chicos de Supra Club, pasé unos días en Cubelles, cerca de Tarragona y Barcelona. El último día hubo una carrera de karts, y después de la comilona de rigor, nos volvimos a casa. Evidentemente, llevé mi coche. La conversación versaba sobre los karts en general.
– Javier: Sí, cuando fui a los karts me hice polvo los brazos. Y por la tarde, 600 kilómetros de vuelta a casa en el Supra, y realmente se iba bastante cómodo.
Blogger-B asiente
– Blogger-C: Estoy de acuerdo, esos autobuses son estupendos, tienes una butaca grande y mucho espacio.
Javier y Blogger-B se miran 😮 en plan «Es verano y está nevando». Suenan grillos de fondo.
Vale, es obvio que Blogger-C no sabe a qué me estaba refiriendo. Para que quede claro, vamos a ver qué puede significar Supra.

Me fui del nido a julio de 2008. Por entonces, empezó una nueva etapa para mí, empecé a vivir de alquiler solo, pasándome la etapa intermedia de compartir piso con los amigos o desconocidos. Solicité la Renta Básica de Emancipación antes de irme de casa, en junio. Pagaba 750 euros al mes de alquiler, con unos ingresos que no duplicaban dicha cantidad.


