Cuando lo leí, pensé que se trataba de una mala interpretación de mi vista o producto de la fiebre asociada al resfriado, pero luego bajé a la realidad tan deprisa como un meteorito. Resulta que el señor asturiano que fue cazado por un radar a 260 Km/h por una autopista y que fue condenado a 6 meses de cárcel, ahora es absuelto por la Audiencia Provincial de Burgos del delito de conducción temeraria.

No le quitan -si no me equivoco- la sanción ni la pérdida de puntos, pero se libra de la cárcel. Le absuelven de la vía penal por el siguiente motivo: «no hubo ninguna circunstancia de peligro concreto». Con dos cojones. Al menos admiten que es una conducta «manifiestamente temeraria, al infringir gravemente las normas de circulación». ¿Soy el único que ve una contradicción? ¿Si no puso a nadie en un peligro concreto, por qué se le tacha de temerario? Por si alguien no se acuerda, el acusado dijo no ser consciente de la velocidad a la que iba.
Si mañana cojo un coche y lo pongo a 260 Km/h por una autopista despejada y me paran, podré decir tan tranquilo que como no me crucé con nadie, no puse a nadie en un peligro concreto. También debería decirles «no soy nadie», ya que ignoraría el peligro en el que me he puesto yo mismo. Su Señoría debe estar falto de un tornillo.




