Otro fin de semana con accidentes de tráfico, otro fin de semana con muertos, otro fin de semana con lesionados de por vida. Estamos tristemente acostumbrados a esta rutina cada vez que se acaban días festivos. 29 personas desde la tarde del viernes hasta última hora del domingo, y la mayoría, jóvenes.
Yo mismo tuve un pequeño susto cuando circulaba por una secundaria. Iría a unos 90-95, y había un puente al pasar por encima de la vía del tren. Al superar el cambio de rasante y empezar a bajar, me cruzo con un suicida que llevaba más de 100 metros adelantando en raya continua y al que tuve que pitar. Afortunadamente no quedé muy cerca de él y no tuve que frenar con todas mis fuerzas, pero creo que de haber ido a 110 me lo habría comido, literalmente. Otros no han tenido tanta suerte.




